miércoles, 28 de abril de 2021

LA CUROSIDAD NO DEJÓ MORIR A LA GATA

Este jueves nos convoca Inma en su blog MOLÍ DEL CANYER

con un tema curioso: La curiosidad.

 Esto que sigue es mi aportacion. Para leer y comentar a otros compañeros,

 podeis encontrar sus textos AQUI 

 

    

            Cuando Ailín contaba la edad de seis años, se aproximó a ella un compañero de colegio tres cursos más avanzado. Estaban fuera de la escuela y ella disfrutaba de una de sus actividades más placenteras: explotar burbujitas de plástico de esas que vienen en láminas y sirven para proteger objetos delicados dentro de sus embalajes. Ailín no solía hacer caso a los niños ―tampoco a las niñas―, pero aquel chico le caía bien, y quizás por su mayor edad, prestó atención a su confidencia.

            ―Hola. ¿Puedo ayudarte? ―La respuesta habitual habría sido negativa; al fin y al cabo, lo único que iba a hacer era quitarle burbujitas que explotar, pero contestó:

            ―Bueno… ―El chico se sentó a su lado y comenzó a explotar burbujitas pero con una técnica diferente que consistía en acercárselas mucho a la cara―. ¿No ves bien?

            ―Sí. ¿Por qué lo preguntas?

            ―¿Por qué te las acercas tanto?

            ―No te lo puedo decir. Es un secreto. ―A la niña, aquello le sentó como una patada en la tripa. Siguió explotando burbujitas, simulando no importarle la respuesta,  hasta que explotó:

            ―Pues no te dejo ayudarme más ―le escupió mientras le arrancaba de las manos el plástico.

            ―Bueno, pero no puedes contárselo a nadie, ¿vale? ―Ella asintió―. Me contó mi abuelo poco antes de morir, que de todas estas burbujitas que hay en el mundo, y de las que habrá, hay dos muy especiales. Una, que al inhalar el aire que contiene, provoca la muerte, y otra, que te da la vida eterna. Exploté muchas al lado de mi abuelo pero no conseguí salvarlo. Yo aún soy joven, pero quiero vivir para siempre. Morir es feo.

            Ailín continuó su actividad imitando al chico, y siguió la misma técnica durante el resto de su juventud, pero olvidó lo de la burbuja mortal, mientras seguía buscando la de la eterna juventud

            Cuando llegó a adulta, empezó a comprar compulsivamente objetos frágiles, con el único objetivo de explotar sus burbujitas. Luego se enteró de que se podían comprar directamente rollos de plástico de burbujitas.

            Un día Ailín murió tras explotar las burbujitas de un plástico, sin haber contado nunca a nadie el secreto. Tenía noventa y ocho años, por aquel entonces.

 

 

46 comentarios:

  1. Jaaaaa, que bueno ese final ...de algo tenia que fallecer. Un relato donde nos llevas de la mano de la ilusión y la infancia hasta el termino de una vida. Gracias Gaby un abrazo y te deseo una muy feliz noche.

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    1. las cosas de la infancia nos dejan marca, aunque solo sea en forma de recuerdo
      Besosss, campi

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  2. Tardó en encontrarla pero ya importaba poco. ;)

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    1. explotó tantas burbujas que tenia que morir después de explotar alguna. no se si murió de eso o durante eso..
      salud oss alfred

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  3. Es increibe todos los comportamientos que tenemos nacidos de alguna escena infantil, ahora bien segun creo sigue estando por descubir la de la vida eterna, intentare buscarla

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  4. bueno, no creo que existiera más que en la imaginación del niño, así que no pierdas mucho tiempo en buscarla
    saludoss jose

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  5. Hay que ver que poco tienen que hacer algunos...

    Salud

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    1. también trabajaba para ganar dineros paea comprar más plásticos. es que queréis saberlo todo
      saludoss erik

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  6. Genial teoría del abuelo. Pero era peligroso :-). Muy bueno y rompedor.

    Un abrazo, amigo

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  7. gracias. rompedor de burbujas sobre todo. imagina lo que hubiera hecho en la pandemias con los grupos burbuja
    Besoss amiga

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  8. Yo hubiera vivido agobiada, con tanta burbuja por explotar...
    Un relato muy original, y por supuesto dentro de lo dramático , muy divertido..

    Besos Gabiliante.

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    1. bueno, tampoco es tan dramático, morir a los 98... ha tenido que explotar muchas burbujas, pero era una satisfacción, no una obilgacoon
      Besosss berta

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  9. Hola Gabiliante , se paso toda una vida rompiendo burbujitas y jamás encontró
    el de la vida eterna , yo se de más de uno que si supiesen de ese secreto harían
    lo mismo , muy buen relato me a gustado mucho ,te deseo una feliz tarde besos de flor.

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  10. tampoco creo que encontrara la de la muerrte. muchos buscarían u a, pero con el peligro de la otra...
    Gracias, saludos, y besoss, Flor

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  11. No podremos echarle la culpa a la burbujitas, pero esperemos que mientras se concentraba en hacer explotar burbujas buscando la vida eterna, halla sido feliz. Un abrazo

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    1. era una de sus actividades más placenteras. para gustos, los colores. De todas formas, conozco poca gente que no le guste, aunque no sea tanto. serviría de terapia, quizas
      Besossss, Monica

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  12. Me sacó una sonrisa tu relato porque en cuanto cae en mis manos uno de esos plásticos, no puedo parar de explotar burbujas :)
    Digamos que no le fue mal a la niña, 98 años buscando la eterna juventud, es vivir muchos años.
    Bss.

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  13. jajajaja. eres otra adicta a las burbujas. si fuera verdad lo de la eterna juventud, y la hubiera encontrado, ¿habría seguido explotando burbujitas?
    besosss Mar

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  14. excelente muchacho excelente
    good night

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  15. gracias muchas, muchacha Mucha.
    a modo de curiosidad, esta Ailín es real, balsera de niña y vivió un tiempo, ahí en tu pueblo (Miami) , antes de venirse a España
    Besosss Mucha.

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  16. Hola, Gabi.
    No se puede decir que no tuvo una vida larga. Feliz no sé, igual ilusionada con la idea de la vida eterna pero. Fuera cual fuera, nunca sabría cuál habría hallado porque morir iba a morir igual sin ser consciente de ello.
    A mí me ha encantado. Lo he visto tierno, curioso, sobre todo.
    Hay quien colecciona sellos e invierte media vida en ello. Explotar burbujitas es otra inversión.
    Un beso enorme y como siempre, felicitarte por tus escritos.

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    1. hay que tener en cuenta que era un disfrute intrinseco, y tampoco se dice que sea el único. una adicción sin síndrome de abstinencia, legal y gratis (casi)
      muchos Besosss, Mag. nos vamos leyendo

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  17. Hola a todos, soy Ailín y solo me falta llegar a los 98 años. Pero el resto es verdad. Jajajja
    Te quiero gabiiiiiii

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    1. jajaja. me dejas de piedra. que soepresa!!!
      tienes un blog desde 2011!! estoy flipando. gracias por escribir y dar veracidad al es rito, aunque solo Dea la mitad de los años, por ahora, y luego se prolongue hasta los 120 co. o tu dicess
      Muchosss besosss, Ailín, y sbrazoss

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    2. Mi tú que suerte , tenemos a la protagonista del relato , y en este caso no es un personaje de ficción , felicidades , te deseo una feliz mañana saludos de flor.
      pd , vaya tanto te has apuntado Gabiliante , eso es jugar con ventaja , jajajajaj.
      feliz día para ti también amigo mío .

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    3. Como q la mitad d años Gabi, q solo tengo 40 jolín, te has paso eh!!!
      Jjajajajajajajajajaja

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  18. Bueno debió morir de muerte natural, o de cansancio de explotar burbujitas...es muy original, me encanta. Besos.

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  19. jajaja. muy agudo. la I ten ion era que no muere por la burbuja mortal, pero lo del cansancio no see había ocurrido jajsja
    my ho Besoss immma

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  20. Buff... madre mía buscando la burbujita toda la vida... Menuda curiosidad! Un relato muy curioso y original.
    Bss

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    1. Es que a la vez era un placer. a mi me encanta, a Mar que ha comentado mas arriba tambien. lo resomiendo a los que no lo hayan probado, aunque no creo que haya nadie, preo os da verguenza confesarlo
      besosss Silvia

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  21. ah la curiosidad!! y eso que estaba avisado, tuvo que romper millones de burbujas para dar a los 98 años con la mortal. Brillante relato. Un abrazo

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  22. bueno. es interpretable. Yo creo que muere de cansancio cpmp dice imma , Y LA protagonista, que ha comentado mas arriba, suele decir que no piensa morir hasta los 120 y no por un burbujazo
    saludos y abrazos Rodolfo

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  23. No encontró la inmortalidad, pero tal vez haya prolongado su vida.
    Saludos.

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    1. es verdad que la esperanza y la ilusión prolongan la vida.
      quyzas, sí que tiene algo que agradecer a las burbujitas.
      saludosss

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  24. Haber conseguido la eternidad con esa edad hubiese sido una putada.
    Un placer leerte Gabi.
    Abrazo.

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  25. tienes razón. no lo había pensado. ahora tiene 40 y está bastante potente. mañana le diré que en unas décadas, cuando vea empieza a flojera físicamente, dejé lo de las burbujitas.
    un placer tu visita.
    en los comentarios anteriores sale parte de la historia no escrita
    placer es siempre tu visita
    abeazo grande

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  26. Un buen relato y además divertido.
    Un abrazo.

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  27. Hey qué tal. Aquí saludando, que tengas buena semana.

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  28. Muy interesante el cuento que se puede aplicar a la vida misma, toda la vida explotando burbujas yalguna vez tenía que morir.
    Muy, muy bueno

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  29. Muy bueno el relato, y excelente final, un abrazo grande

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  30. Existen rollos de plástico de burbujitas...? y ahora me entero...!!! ��
    Besos.

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  31. Sospechaba que de tan placentero que resulta explotar esas burbujitas, alguien hizo de eso un arte y una reflexión para la vida (y la muerte).

    V un abrazo.

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  32. Es decir... que hagas lo que hagas, y durante el tiempo que sea, jamás encontrarás la burbuja de la vida eterna. Así que, mejor aprovechar el tiempo en hacer aquello que más te haga disfrutar.


    Muy bueno! Tienes mucha imaginación. Un placer leerte.
    Besicos.

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  33. Parece que tenía claro desde el principio lo que le gustaba. Las burbujas especiales, quizás fue una invención del chico, o de su abuelo,para que se nieto estuviera más tiempo con el.
    Gracias por tu visita y tus comentarios
    Besoss

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  34. Pues vengo desde Lazos y raíces siguiendo un enlace que la final estaba perdido y me ha llamado la atención el título de este relato. Como siempre me he acomodado en mi silla y me he puesto a explotar burbujitas con Ailín (que por cierto me la he podido imaginar muy bien porque una de las primeras alumnas de español que tuve se llamaba Ailín, una chiquilla muy aplicada, alemana pero de origen chino)en fin, que se me ha ido el santo a una burbuja. Burbujeante y tierno el relato, me voy emburjada. Un abrazo

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Aunque lo parezca, no todo es tan negro.

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