miércoles, 16 de febrero de 2022

EL ÁNFORA

 Este jueves nos convoca Monica en su blog NEOGEMNIS, y nos da a elegir entre una serie de titulos para armar un relato. Tema y género a elegir dentro del titulo.

podeis leer el resto de participaciones AQUI

 

 

 

          Jaimito y Juanito habían ido de visita a casa de la abuela. Jaimito era el mayor de los dos hermanos; ya tenía móvil. Como el grande prefería jugar con las nuevas tecnologías a jugar con el pequeño, Juanito aprovechó un despiste de Jaimito para cogerle el engendro de la discordia, y escondérselo.

          El enfado fue monumental y la abuela estaba muy lejos y muy atareada, como para poner paz.

          Juanito entendió que las dos collejas que le dio su hermano, eran un castigo excesivo para tan mínima travesura. Hace no mucho tiempo, su hermano le habría escondido alguna otra cosa y hubieran jugado a "caliente y frio". Pero por lo visto, el móvil no entraba entre los “elementos de jugar”. Puestas así las cosas, Juanito decidió no decirle dónde había escondido el móvil, y se fue a jugar a la calle, aunque fuera solo.

          Jaimito no pudo retenerlo y tampoco puso demasiado empeño, ya que había trazado un metódico plan para recuperar su objeto de deseo. Cogió el teléfono fijo de la abuela y marcó su propio número. El engendro empezó a sonar y temblar dentro de un jarrón viejo, que, con buen criterio, había sido emplazado en el suelo del salón; para evitar caídas.

          Jaimito se alegró enormemente del éxito de su estrategia. La alegría empezó a tornarse en preocupación cuando comprobó que el codo de su hermano era notablemente más estrecho que el suyo. Con ímprobo esfuerzo, consiguió hacer pasar el codo por la boca del jarrón. La satisfacción volvió a colmarlo cuando pudo agarrar el engendro, pero luego fue la preocupación la que volvió a inundarle, al comprobar que ese dicho que reza, que todo lo que entra, sale, no es del todo cierto.

          ―¡Abuelaaa! ―clamó sin llegar a gritar―. El botijo este, se ha roto. ―La abuela comenzó a repasar mentalmente su ajuar, intentando recordar si tenía algún botijo, y en su negativa, averiguar a qué podía referirse su nieto. Luego empezó a correr hacia el salón, a una velocidad impropia de su edad.

          ―Pero ¿qué has hecho? ―gritó. Jaimito se asustó. Nunca había visto a su abuela tan alterada.

          ―Ha sido culpa de Juanito, que me ha metido el móvil dentro.

          ―Pues le das la vuelta y lo mueves hasta que caiga.

          ―Sí, hombre. Y se cae al suelo y se rompe. Que es un iphone… ¿Tú sabes cuánto vale un iphone?

          ―Y ¿tú sabes cuánto vale… el botijo este?

 

domingo, 13 de febrero de 2022

AL TUTE

 Este texto (por llamarle algo) es para el reto de LIDÍA CASTRO NAVAS, en su mes de febrero. Se trata de escribir un microrelato de menos de cien palabras, basado en lo que reflejan la carta y el dado de la imagen, y como opcion, incluir algo relacionado con la flor "Aspen" (nombre, descripcion o efecto emocional (seguridad, coraje)). Esto último no sé si lo he llegado a a transmitir. Podéis leer el resto de aportaciones AQUI

 

 

          ―Esta baza es mia ―dijo mientras arrojaba la carta, picando de nudillos contra la mesa.

          ―Eehh… ¿Dónde vas? Que triunfo es oros…

          ―Yaaa… Es el tres de oros.

          ―Sí, hombre…

          ―No, que va… Va a ser el tres de bastos. Porque tú lo digas. Si no fuera el tres de oros, ¿para qué iba a estar ahí el gigante limando? ¿Para sacar qué? ¿Serrín?

domingo, 6 de febrero de 2022

EL ASTRONAUTA

 

 Esta es mi aportacion al concurso del TINTERO DE ORO, para este mes de febrero. Se trata de construir un relato de 900 palabras sobre el tema de UNA JOYA.

Podeis ver el resto de participaciones AQUI

 

 

 

          ―Abróchense bien los cinturones. Nos disponemos a despegar.

          “ASTRONAUTA: Persona que tripula una astronave, o que esta entrenada...”

          ―Papá, quiero ser astronauta.

          ―¿Astronauta? ¿Para qué quieres ser astronauta?

          ―Son los que van al cielo, ¿no, papá? Al espacio, me refiero…

          ―Sí, pero hay que estudiar muchísimo y empezar más joven, Tu ya eres mayor.. Y tener mucho dinero. Y vivir en los Estados Unidos.

          Papá siempre me pone pegas. Antes de morir, mamá siempre me decía que yo podía hacer lo que quisiera.

          “MORIR: Llegar al término de la vida”

          ―Mamá, ¿Por qué los otros chicos no van al sicólogo?

          ―Porque… porque sus padres no se preocupan tanto por ellos. ―Mi madre siempre me contestaba rápidamente y siempre con una sonrisa. Cuando traía las notas, yo me daba cuenta de que no le agradaban, pero  sonreía y acariciándome la cabeza decía:

          ―Muy bien, Pedrito.

          A veces me miraba un ratito y luego bajaba la cabeza y lloraba en silencio. Un día le pregunté:

          ―¿Estás bien mamá? ―entonces ella se apresuró a secarse las lágrimas y a sonreírme, levantando la cabeza, aunque no decía nada. Eso solo lo hice un día.

          En cambio, a veces papá le decía:

          ―¡Carmen, eres una joya! ¡Esto está buenísimo! ―Entonces ella con la cabeza gacha, haciendo lo que estuviera haciendo, sonreía satisfecha. Lo de verdad de mamá, era lo que hacía por lo bajini, con la cabeza gacha. A mí me sonreía mucho, pero no estaba satisfecha con nada de lo mío, aunque siempre me besaba y me abrazaba mucho. Una vez, yo le dije que era una joya cuando le di las notas, y sonrió pero con la cabeza levantada; no fue como cuando papá se lo decía. Y luego miró las notas.

          Dos días después, papá y mama me dijeron:

          ―Pedrito, te vamos a cambiar de médico, y de colegio.

          “PSIQUIATRA: Especialista en siquiatría. PSIQUIATRÍA: Ciencia que trata las enfermedades mentales.”

          Me gustaba hablarle a mi sicólogo; con este médico nuevo no hablaba mucho, ni yo ni él. En cambio, lo del cole nuevo no me importó. En el antiguo no hablaba mucho con los compañeros ni los profesores, y en el nuevo tampoco. Ni las notas, ni la cara de mamá cuando las leía, cambiaron.

          ―Papá, ¿Por qué mamá estaba siempre triste? ¿Por qué sabía que se iba a morir?

          ―Nooo. No era por eso. Bueno, quiero decir que tu mamá no estaba siempre triste.

          ―… porque tú también morirás y no estas siempre tan triste.

          Papá enseguida se cansaba de hablar conmigo.

          Un día vi un documental sobre los diamantes, cómo se forman a partir de carbón sometido a mucha presión durante miles de años. Pensé en lo curioso que resultaba que una cosa tan insignificante como el carbón fuese a la vez tan barato y tan valioso, dependiendo en la forma que adoptara: un diamante, tan valioso; un árbol quemado, tan poca cosa; las cenizas de mamá en la urna del salón, tan valiosas; el humo de los coches tan despreciable…

          ―Papá, ¿mamá era tan triste antes de nacer yo?

          ―Noo… Antes era…―se interrumpió y me miró de reojo― No era triste ni antes ni después. ¿Porque te empeñas en que mamá era triste?. Yo, ¿también soy triste?

          ―No, tú a veces estás triste. Pero mamá era triste.

          ―Brrr… ―Se acabó la discusión. Cuando se ponía así, se iba a limpiar su colección de armas. Así se tranquilizaba.

          Mamá me contó una vez que los militares no eran de dar muchas explicaciones, pero que eso no significaba que no me quisiera.

          Y, poco después vi aquel documental sobre Sagitario A, un supermasivo agujero negro que comprime con una presión infinita, todo lo que cae en él. Y está aquí mismo, en la vía láctea. Le expliqué al siquiatra mi idea, pero lo único que hizo fue quitarme la ilusión y darme más medicación; así que lo dejé. Ya estaba harto de que me quiten las ilusiones. Poco después murió mi padre y yo heredé las dos casas que teníamos y el dinero ahorrado, supongo que para mí, porque no tengo hermanos. Y la colección de armas. El juez me puso un albacea, que era un primo mío, y que era el único que no intentaba quitarme toda ilusión que tuviera, ni ponía pegas a que me gastara el dinero, que era mío.

          A principios del siglo XXI, los primeros viajes espaciales turísticos eran carísimos, pero treinta años después ya no era así, de modo que invite a mi primo a que me acompañara a los Estados Unidos, y con su ayuda, compré un billete.

          Esto va de fábula. Tiembla mucho pero estamos subiendo rapidísimo. Ya casi no se ve el azul del cielo. Por fuera es todo negro. Me ha costado muchísimo que me dejaran subir la urna de mama, pero es que sin ella, el viaje no tenía sentido, ¿verdad, mamá? Estas cristaleras enormes dejan ver todo. Perdona que te hurgue, mama, pero no podía esconder la pistola en otro sitio.

          Bang, bang, bang, bang. Cuatro disparos para romper la cristalera. Todo lo cercano a ella ha salido al espacio, pero mamá la primera:

          ―Adiós, mamá. Vas derecha a Sagitario A. Llegarás en unos siglos y te convertirás en diamante en bruto, que cuenta como joya.

          Aquí afuera hace frio y falta aire, pero bueno… Hecho esto, no tengo nada más que hacer.     

 

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