martes, 28 de septiembre de 2021

METAMORFOSIS XLVII

 

 ESTA ES MI PARTICIPACION EN EL TALLER "EL VICI SOLITARI", PARA EL JUEVES DE ESTA SEMANA. EL RETO CONSISTE EN  DESARROLLAR UNA VERSION ALTERNATIVA DE "LA METAMORFOSIS" DE kAFKA, MANTENIENTO EL PLANTEAMIENTO INICIAL

 

 

          Cuando se despertó notó algo raro. Estaba echado del lado izquierdo y veía la almohada y el techo a la vez. Intentó ponerse boca arriba para incorporarse pero los brazos no le respondían. Trató de girarse cuerpeando, pero todo lo que consiguió fue volcarse al lado derecho. Volvió a la posición original ―ahora ya tenía cierta práctica―. Consiguió incorporarse lateralmente y quedó sentado en la cama. Ahora veía la puerta y la ventana. La puerta por la derecha y la ventana por la izquierda. Miró hacia abajo, pero siguió viendo lo mismo, con otro ángulo. Giró la cabeza, y ahora sí, consiguió verse los pies; y el techo. Siguió hacia arriba y se vio las piernas; siguió y vio que estaba desnudo y que había sido adornado con la capacidad de mear de pie, por lo que en ese momento decidió ir a practicar. Instintivamente llegó al lavabo, pero para entonces ya había olvidado para qué había ido. Vio que había un espejo y aprovechó para  ponerse frente a él, pero solo consiguió ver la ventana por la derecha y la bañera por la izquierda. Cuando vio la bañera el corazón le dio un vuelco. Quería agua. Se giró hacia la bañera y entonces vio la puerta por la izquierda y el espejo por la derecha. En él vio reflejado un besugo sin brazos. 

            A duras penas, recordó del día anterior, cuando era humano, que accionando el grifo de la bañera, salía agua. Quería agua. Se apañó para accionar el monomando con el pie. Casi inmediatamente despues de que comenzara a fluir el agua del grifo,  el pis comenzo a fluir por su cuenta, como si no fuera con él, como si el sistema urinario fuera autonomo.

          Finalmente se llenó la bañera. Sintió un alivio orgásmico al sumergirse en el agua. Cuando llevaba allí tres horas ya volvía a devorarle la ansiedad. El agua estaba sosa, y aunque era mejor que estar fuera de la bañera, decidió arriesgarse, e ir a buscar el mar. Cuando volvió a pasar por delante del espejo, reminiscencias de su antigua conciencia humana, volvieron a invadir su cerebro para hacerse preguntas sobre el sentido de la vida y su nueva naturaleza: ¿Se había convertido en un sireno?  ¿O un sireno sería al revés?

          Todas estas cavilaciones se disiparon al salir por la puerta del baño. Y no digamos al salir por la puerta de casa. Una vez en la calle apretó a correr, aunque ya no recordaba para qué, ni hacia dónde. De todos modos siguió corriendo, el mar le llamaba. Estuvo a punto de pensar en cómo hacían los hombres primitivos para correr desnudos, rebotando las bolas con los muslos de aquella manera ―obviamente hacía calor, y lo de la ropa, al pez, ni siquiera le había pasado por la cabeza―, pero finalmente no lo pensó. Los pensamientos humanos eran cada segundo que pasaba, más infrecuentes.

          Cuando llegó al puente sobre el rio Hudson más cercano a la desembocadura, saltó como pudo por encima de la baranda y cayó al agua. Aquello ya era otra cosa. Se notaba la sal a pesar de estar aún en el rio. Intentó dirigirse hacia mar abierto, pero las dos piernas no daban el mismo impulso que una aleta caudal, y menos aún si las sacudía lateralmente, como si de una de esas colas se tratara. La única dirección en la que consiguió avanzar fue hacia abajo. Además le faltaba el aire. Si no se ahogó al despertarse en la cama fue porque tenía pulmones humanos. De modo que, como no era humano, pero tampoco pez, se ahogó. Era una mutación, pero no una variante de preocupación.

 

 


viernes, 24 de septiembre de 2021

EL PRECIO DE LA REALIDAD

 

 

ESTE JUEVES NOS CONVOCA MAG CON UN SUPERINTERSANTE TEMA IMPOSIBLE DE DESARROLLAR EN 350 PALABRAS, PERO CONTRA TODO PRONOSTICO HE HECHO LO IMPOSIBLE.

PODEIS ENCONTRAR EL RESTO DE RELATOS PARTICIPANTES AQUÍ


 

 

          ―Entonces quedamos en que el coche verde de matrícula…

          ―Nooo. Tú no tienes por qué saberte la matrícula ―le interrumpió el abogado―. ¿Tú vas aprendiéndote las matrículas de los coches que ves?

          ―Tiene razón. Entonces digo que el coche verde se saltó el semáforo rojo. Ya hacía más de tres segundos que había cambiado de verde a rojo. La Sra. Martínez, en su furgoneta blanca salió del semáforo en verde y se vio embestida…

          ―En realidad… ―interrumpió la señora.

          ―Shhhhh…―cortó el abogado―. Aquí, ¿a quién le interesa la realidad? La realidad es aburrida y prosaica. La realidad es que usted fue embestida por un energúmeno. Y cuando ganemos el juicio, será la realidad oficial.

          ―Bueno, perdón. En realidad quería decir que es Sra. Martín, no Martínez.

          ―Ah, bueno. Eso da igual. Usted no tiene que hablar nada, solo cuando le pregunten. Y no se olvide de ponerse el collarín. Ya tendría que llevarlo siempre, aunque haga calor. Y, perdone que le pregunte, esa cojera que tiene…

          ―Es de la polio… ―respondió ella. El abogado se cogió la barbilla, pensativo:

          ―¡Vaya por Dios! Por ahí nos iban a pillar. ―Cambió de tema, y se dirigió al testigo―. A ver, continúa “el coche verde embistió…”

          En ese momento sonó el móvil del testigo:

          ―Diga…

          ¿Quién es?...

          Ya. Pero ¿Quién es?

          Del gabinete ¿qué?

          ¿“Tracy & Spencer”? ―preguntó mirando inquisitorio al abogado. Este levantó enérgicamente el pulgar en señal vehementemente aprobatoria.

          Sí.

          Ya.

          Bueno eso depende de las sesiones y de la importancia del juicio. 50 por sesión y hora. 500 si el juicio es importante y sale en la prensa o la tele. Si es asesinato o violación, hay que hablarlo.

          ¿Cóoomooo? ―preguntó indignado―. ¿Cómo que sin IVA? Oiga usted, que uno es un profesional.

            

 

 

 

 

miércoles, 15 de septiembre de 2021

ASÍ COMO DICIENDO:

 

 

 Esta semana nos convoca monica desde su blog NEOGEMINIS. Nos convoca por sorpresa creyendo que nos va a pillar sin nada preparado, así que hemos tenido que improvisar.

El tema: La improvisacion.

el resto de participaciones podeis encontrarlo AQUI

 

 

 

               ―Dániel y Biork, a escena.

          Ambos se miraron. Estaban a cuatro asientos de distancia. Se levantaron al unísono; la silla de Biork estuvo a punto de volcarse, la de Dániel solo se corrió un poco.

          ―¿Tratamos de algún tema concreto? ―preguntó Dániel al profesor Constantín, que sacudió las manos, así como diciendo: “a vuestro aire”. Luego se levantó para puntualizar―: Primero os sentáis, y cuando la cosa se caliente, tenéis que continuar de pie.

          Dániel no entendió exactamente qué significaba “cuando la cosa se caliente”, pero prefirió no preguntar. Tenía un rollo con Biork que nadie conocía, y menos que nadie Kate, su novia, que también se había apuntado al curso de interpretación y estaba allí presente. Finalmente subieron a la tarima y se sentaron uno a cada lado de la mesa.

          ―¿En serio te llamas Biork?

          ―De sobra lo sabes.

          ―No sabía ni que fuera un nombre…

          ―…Aunque la primera vez que follamos, aun no lo sabias.

          A Dániel no le gustaban ni poco ni mucho ni nada los derroteros que estaba tomando la conversación, y no llevaba más que tres frases. Las improvisaciones eran de cinco minutos.

          ―A ver, déjame ver tu carnet. ―Biork se sacó un papel doblado del bolsillo trasero del pantalón:

          ―Ten ―dijo, e hizo ademán de entregárselo, pero antes de que lo cogiera lo apartó―. Pero tú déjame ver tu móvil. ―Dániel no llevaba encima ningún objeto que pudiera entregarle como “avatar”. Solo tenía el móvil. Miró primero a su novia como pidiendo ayuda. Kate se extrañó de que la mirara. Luego miró al profesor, que le devolvió la mirada, así como diciendo: “Apáñatelas”. El profesor no hablaba mucho. Era ruso. Utilizaba los gestos de la jerga “así como diciendo”, que se ve que es común a todos los idiomas. Dániel pensó que Biork, mientras estaban esperando el principio de la clase, había estado un poco borde. Un poco más de lo habitual. Sacó “nada” de un bolsillo en que no llevaba nada, e hizo gesto de entregárselo. Biork negó con la cabeza―. Dame el móvil. ¿Qué pasa? ¿Que no tienes contraseña? ―Kate confiaba plenamente en Dániel y este lo sabía, de modo que no tenía contraseña. Y Kate sabía que no tenía contraseña. Biork también sabía que no tenía contraseña, porque durante su último encuentro le cogió el móvil a escondidas. Dániel no sabía que Biork era patológicamente celosa. Nadie de los presentes sabía nada de todo esto. Los focos calentaban a Dániel mucho más que cualquier otro día, aun sin seguir las instrucciones del profesor, que había ordenado que la situación se calentara. A pesar de todo esto, la que estaba roja como un tomate era Biork―: ¿Acaso crees que una no tiene derecho a ver el móvil de su novio? ―A Kate le dio una punzada en la boca del estómago al sentir que le quitaban el novio aunque fuera por un momento―. ¿Acaso tienes algo que ocultar? ―terminó mientras seguía con la mano extendida moviendo los dedos, ansiosa de que cayera algo en ella.

          Dániel se levantó, sacó el móvil del bolsillo y se lo entregó a Biork, que rápidamente desbloqueo la pantalla, pero antes de que llegara a localizar el icono del whatsapp, él se lo quito de las manos de un zarpazo:

          ―Ehh…¿qué haces? ―Esto aún no se sabe si formaba parte de la improvisación, o pertenecía a la vida real. Todo lo anterior, tampoco.

          ―¿Quién es Charlize? ―escupió Biork. Lo que antes fue una punzada en la boca del estómago de Kate, se convirtió en patada con bota militar. Charlize era una amiga de Kate. Una amiga de la infancia. Una amiga cuyo chat con Dániel había revisado Biork el día que le cogió el móvil. El chico no pudo reprimir una mirada furtiva a su novia. La mano de la chica cortó el aire a una velocidad inusitada, y la galleta estalló en toda la cara de Dániel, como un crochet le llega a un boxeador por el lado del ojo, que tiene ya cerrado. El “Plass” resonó por toda la sala. Tras unos segundos de silencio, los siguientes “plases” que sonaron, provenían de los explosivos aplausos de Kate, que acababa de levantarse haciendo volcar la silla hacia atrás. Todos se la quedaron mirando, y tras un par de segundos de duda, también se levantaron y comenzaron a aplaudir. Hasta el profesor Constantín aplaudió, así como diciendo: “¡Qué bueno!”

 

miércoles, 8 de septiembre de 2021

CRÓNICA SUBJETIVA DE UN HUELGUISTA

 

Esta semananos convoca Dorotea, con el tema de "la gratitud". No me salia nada y cuando estaba a punto de desistir, recorde un texto que escribi hace tiempo. Ya sé que no es adecuado por extension, y que por eso echara para atrás a muchos, pero lo publico igual.  Podeis leer al resto de textos convocados AQUI.

 

El lugar local que se menciona al principio, es en el que vi un pequeño anuncio que rezaba "Taller de escritura creativa", al que por sugerencia de una amiga me apunte. A partir de ahí empece a escribir. Antes no escribia. Así que, igual tengo mas cosas que agradecer,de las que pone en el texto.

 

Por ahí ando yo


          Nunca había hecho huelga. Me refiero a huelga de verdad. Puede ser que haya hecho algún día, pero debió ser tan insignificante que ni siquiera lo recuerdo.

          Sales de casa antes de las 8, vas a la oficina, organizan los piquetes, nos repartimos de piquete hasta el mediodía. Al mediodía, a comer bocata, o ir al bar, depende de con quién vayas; y después de comer, la gente se agobia enseguida, y si no hay asamblea, o reuniones, se va para su casa. Tú y alguno más, sigues al pie del cañón durante la tarde, pero de forma mucho menos efectiva, casi anecdótica, autocomplaciente. En resumen llegas a tu casa, aproximadamente a la misma hora que en una jornada laboral cualquiera, si no hay alguna reunión o asamblea a última hora. La única diferencia es que no cobras, por hacer un trabajo que no te gusta, y que no tienes ni idea de cómo desarrollar, al menos los primeros días.

          Vas conociendo otra faceta de tus compañeros; esos que son más decididos, más dialogantes, más negociadores y más cobardes, los más fieles y los menos; los que cuando se tuercen aguantan, y los que cuando se tuercen, huyen, y a veces, incluso te llevas algún chasco doloroso, cuando descubres que alguno de los que estabas seguro de que era de los primeros, resulta que era de los segundos. Alguno de los que tenías en más alta estima.
Pero ya vale de las de arena. Vamos a ver algunas de cal. Afortunadamente, hay más de cal que de arena.

          Un día fui a una reunión. No era una asamblea de las que hacíamos siempre en Montjuic, y no recuerdo en concreto para que era. Fue una alegría, primero porque era en un, desconocido hasta entonces, local en el Paseo Urrutia, mucho mejor que en Montjuic, porque me pillaba más cerca de casa. Y segundo, porque me explicaron que, ese local nos lo cedían íntegramente como centro de reuniones y organización, a todas horas del día y los siete días de la semana ( casi, casi como nuestra antigua jornada laboral).  

          ―¿A cambio de qué? ―pregunté. 

          ―A cambio de nada ― respondieron―. Y encima nos ceden todo el equipamiento para hacer carteles y fotocopias y lo que sea.

          Quiero indicar, aunque sea a estas alturas, que este escrito no tiene intención de relatar los acontecimientos acaecidos durante el conflicto, que la historia documentara suficientemente cuando acabe, sino la afectación emocional que dejaron grabada en mi la actitud de personas y asociaciones concretas. 

          A cambio de nada. Esa era una expresión que no volvería a oír, no porque a partir de ese momento la gente hiciera las cosas a cambio de algo, sino porque aprendí a no hacer la pregunta. Precisamente porque ya sabía la respuesta, aprendí a ver, lo inútil que era la pregunta.

          También quiero indicar, que no voy a relatar el titánico esfuerzo de mis compañeros huelguistas, ni el mérito de todos ellos, ni  el desmedido compromiso de los más destacados. Solo voy a referirme a personas externas al conflicto, de asociaciones, personas individuales, etc...Al fin y al cabo, los huelguistas estamos haciendo nuestra labor de huelguista, con más o menos compromiso. Para este relato, me interesan más las personas ajenas, que no tienen ningún interés directo más que la propia satisfacción, y que hacen lo que hacen, ya sabéis a cambio de qué.

          Un día me fije, durante una manifestación, en una chica, cuya cara me sonaba. Creo que cruce unas palabras con ella a la salida de una de las primeras reuniones en el Paseo Urrutia, pero no estoy seguro de que fuera la misma chica. En una ocasión posterior, le inquirí sobre ello, pero no sé si me dijo, que no era ella, aquella chica, o no entendió la pregunta. En la siguiente manifestación también la vi. A partir de entonces me fije, y en todos los actos estaba presente. La chica de morado. Casi siempre iba de morado. El primero de Mayo, la primera ocupación de Mobile World Centre, la segunda y definitiva, la manifestación de estudiantes, el huevardeo de ccoo y ugt, la manifestación de estudiantes... Durante este último acto, le pregunte sobre su incuestionable compromiso con nuestra causa, y me respondió, que nuestra lucha era simbólica y su desenlace determinante para el futuro de la lucha de la clase obrera. En ese momento, aun no me había dado cuenta de cuánta razón tenía.

          El día del huevardeo, cuando nos reunimos antes de empezar la marcha, en la Plaça Catalunya, me chocó la presencia de una chica muy delgada, que portaba un cartel de cartón en el que se leía, algo así como: "para pactos y traiciones, ugt y comisiones".

          Comentó que había hecho el cartel esa misma mañana con un cartón y un rotulador gordo. No sé si es un lema conocido ( porque según he podido saber luego, es una práctica habitual de estos sindicatos), pero quiero creer que no; que lo inventó ella, aquella misma mañana ( y si alguien me lo va a desmentir, le agradecería que, al menos conmigo, guarde el secreto). Cuando se disponía a partir la manifestación, me fije en que la tenía al lado, y le pregunte si pertenecía a alguna asociación concreta o tenía algo que ver con el local del Paseo Urrutia, y me contesto clara y concisamente: "No, yo soy de “nou barris” y voy a todos los sitios". Eso es una declaración de principios y lo demás son tonterías. Se giró al frente, levanto el cartel estirando los brazos todo lo que le daban, e inicio la marcha, mientras yo me quedaba mirando el espacio vacío que ella ocupaba hacia escasos segundos. El cartel mediría aproximadamente 70x50, mientras que nuestras pancartas debíamos llevarlas entre cuatro personas. Ya durante el recorrido de la manifestación, la vi pasar a  mi lado, a gran velocidad, avanzándose a la marcha, y metiendo la pancarta por los ojos, a todos aquellos que observaban el paso del desfile desde los flancos de la calle. Luego, cuando llego a la cabeza de la mani, dio la vuelta y fue recorriendo el otro flanco en sentido contrario. No me cabe la menor duda de que, aquel día, vio más gente el cartel de aquella chica,  que la que vio, la suma de todas nuestras pancartas. La vi luego en más eventos, quizá no en tantos como la chica de morado,  pero quizás si de modo más intenso, por lo menos en apariencia. Recuerdo en particular el día de la segunda ocupación, día en que le pregunte su nombre para reflejarlo en este relato, cosa que finalmente, no hare, y día en que se quedó toda la noche con nosotros, a pesar de que esa noche era la que más miedo había de que los mossos entraran y nos sacaran por la fuerza.

          El día de huevardeo, poco después de atiborrar de colesterol la fachada de ugt,  hicimos una miniasamblea en la que hablaron varias personas, pero que recuerdo que acabo con la intervención de la chica de los estudiantes que agarro el micro por sorpresa y, de un plumazo, resumió en  menos de dos minutos, todo el mensaje que posteriormente intentaríamos transmitir en las aulas de las distintas universidades durante los pasaclases que hicimos para recoger dinero para la caja de resistencia. El primer día que asistí a estos pasaclases, aunque éramos un grupo reducido de personas, sorpresivamente, también estaba allí la omnipresente chica de morado. Pero volvamos atrás; el mensaje de la chica de los estudiantes, se resumía en que, la precariedad laboral que nosotros sufrimos ahora, solo es el germen de la que sufrirán, a no mucho tardar, los actuales estudiantes. Pero lo expresó con una rotundidad, una convicción, y una forma de arengar a un público que ya se dispersaba, impropia de su status de estudiante. Más adelante me confeso, que no tenía un recuerdo claro de aquello. Que lo recordaba más bien, porque luego se lo enseñó en video, alguien que lo había grabado. Que para ella, aquello lo hizo, poco menos que en trance, hecho que no le resta ni un ápice de valor, puesto que indica lo interiorizada que tiene esa reflexión.

          El día de la manifestación de primero de mayo, yo iba portando una pancarta junto con un compañero. Era la manifestación de la tarde, esa en la que suelen haber disturbios. Justo detrás de nuestra pancarta, venia otra, de una de las organizaciones sociales que suele acudir a este evento, pero no podría concretar cuál. Su pancarta iba precedida por tres chicas, que andaban al revés, o sea de cara a la pancarta y a sus compañeros, y andando de espaldas. Ese era el mejor modo de arengar a los manifestantes, con un megáfono y una cantidad infinita de ilusión, entusiasmo y sobre todo fuerza. Una fuerza con la que nos arrollaban (debimos en varias ocasiones acelerar el paso, y finalmente, apartarnos) Una energía inagotable, una voluntad inquebrantable y una voz...un chorro de voz de una de ellas, que lanzaba las proclamas sin descanso, y que a los cinco minutos de manifestación, nadie podía sospechar que llegaría a los diez; que cuando llego a los diez, completamente afónica, nadie podía sospechar que llegaría a los quince; que cuando llego a los quince con la voz ronca nadie podía sospechar que llegaría a los dieciocho; que cuando llego a los dieciocho con la voz completamente rota, nadie podía sospechar que llegaría a los diecinueve; que cuando llego a las dos horas sin bajar el ritmo, junto con sus compañeras, nadie que este leyendo esto y no viera aquello, podría sospechar que entre las tres no sumaban más de 50 años.

          Estos cuatro ejemplos que yo he podido contemplar, implican que existen otros muchos, que se me han escapado. Seguramente habrá personal masculino tan entregado y comprometido como los que he citado; o igual no. Lo cierto es que a mí me han sorprendido estos por su singularidad, y no podría asegurar, que las hormonas, no hayan tenido algo que ver en la elección. De todas maneras, y a riesgo de parecer sexista, pienso que las mujeres tienen más madera para estas cosas. 

          Finalmente debo mencionar a otra chica, que no se encuadra en las características que me interesaban para este relato, puesto que es la compañera de un compañero, y  a la que, en cuanto la aluda como la pequeña chica del megáfono, cualquiera que haya estado en la tienda,  o haya venido con nosotros a las manifestaciones, identificara inmediatamente. Esa fuente inagotable de energía; esa voluntad inasequible al desaliento, que continuaba al mismo ritmo, proclamando nuestras condiciones de trabajo a los cuatro vientos, cuando los demás no podíamos seguirla en sus canticos y rimas, por agotamiento físico o mental, merecería con ventaja, haber protagonizado el anuncio de duracell, y aun un largometraje, en vez de un anuncio.

          Y sobre todo, no olvidar que, aunque posiblemente ninguno de estos casos influyo  determinantemente en el desarrollo de la huelga, son los que a mí me han dejado huella, y que posiblemente dentro de unos años, quizá no recuerde sus nombres, pero lo que no olvidare, será la sensación, la sensación que perdurara  inamovible a través del tiempo y que finalmente es la esencia; es lo que queda. Y, aunque todos sabemos a cambio de qué lo hicieron, no puedo hacer menos que dedicarles este pequeño relato.

 BUENO, HA QUEDADO HORRIBLEMENTE EDITADO, PERO ES UN TEXTO ANTIGUO Y CUANTO MAS RETOCO EL FORMATO, MAS SE DESCOMPONE. O SEA QUE SE QUEDA ASI

 

 

Entradas populares