miércoles, 18 de agosto de 2021

...Y APAREZCO A TU LADO.

 

 

  Esta semana nos convoca MAG, y nos insta a hacer una intervención en la historia, mediante una heróica y mágica aparción, en un momento crucial de ella. Primeramente, pido perdón por el título facilón, pero Mag es una provocadora y no me he podido resistir.

Seguidamente, debo detallar que soy consciente de que el tema invita a reflexiones filosóficas y morales, que en esta ocasion no he atendido, porque me ha salido esto.

Posteriormente debo informar de que el hecho histórico al que me refiero en esta texto, es poco conocido por el público en general. Podría darse el caso de que algunos duden de su rigor histórico e incluso de su veracidad. Para gustos los colores.

Casifinalmente debo recordar que la semana pasada no me pasé de 350. Lo siento, Mag. 

Finalmente, informaros que podéis y deberíais visitar al resto de participantes, cuya lista encontrareis AQUÍ 

 


 

 

 

          ―…Chas! Y aparezco a tu lado ―terminé, bajando un poco la voz al final, para no hacer el ridículo más de lo estrictamente necesario, apareciera donde apareciera.

          El sitio en cuestión era una enorme instalación de suministro de agua con unas cañerías gigantes. Yo sabía que tenía que impedir una acción pero no tenía claro exactamente cuál. Unos metros delante de mí, había una chica oriental de 12 años. No aparecí exactamente a su lado, así que habría que reformular el conjuro. En realidad, el conjuro tiene alguna deficiencia más que detallaré a su debido tiempo. Tanto la chica como yo estábamos de pie en una pasarela con suelo de rejilla metálica y barandilla a ambos lados. Una incalculable cantidad de metros nos separaba de suelo firme. Estaba todo oscuro, excepto por una luz que había junto a ella. En cuanto la vi comprendí lo que tenía que hacer.

          ―¡Detente, malandrina! ―le grité.

          ―Pero ¿cómo me has descubierto? ―contestó la chica muy segura de sí misma.

          ―Muy fácil. “Cui bono”.

          ―No hablo inglés ―me contestó en un perfecto español. Se notaba que había ido a escuela de pago―. No sabes con quien te estas metiendo ―continuó mientras se apresuraba a desenroscar la tapa de un cilindro metálico, del tamaño de uno de pastillas efervescentes, pero de aspecto más sofisticado; aluminio mate y eso… con una lucecita roja que se encendió una vez lo hubo abierto. Luego lo acercó a una tolva del mecanismo principal de la instalación dispuesta a verterlo allí.

          ―¡Que te detengas, te he dicho! ―le grité con una determinación desconocida hasta para mí mismo, al tiempo que le apuntaba con el dedo, dispuesto a disparar.

          Entonces empezó a salir un humillo del tubo, y la chica comenzó a toser violentamente y a convulsionar. Cayó en pocos segundos. El líquido que salió del cilindro comenzó a corroer el suelo de rejilla. Había una inscripción en el tubo. “Servicio anticapitalista revolucionario y social. Compuesto operativo versión 1”. Bueno, no ponía todo eso; el tubo no era tan grande. Lo ponía en abreviatura. Me acerque y empuje con la punta del pie, tanto a la chica como al tubito. Tardaron casi cinco segundos en tomar tierra.

          El otro defecto del conjuro ―supongo que AlexyCristina ya lo saben, pero la convocante del reto, igual no― es que solo tiene billete de ida. De modo que me quede allí, sin saber ni dónde ni cuándo estaba, aunque tenía alguna sospecha. Siete años después, apareció detrás de mí otra chica oriental, de 19 años, con mascarilla:

          ―…Chas! Y aparezco a tu lado. ―Ella no bajo la voz; muy al contrario. Sonaba amenazante. Me apuntó con el dedo―. ¿Conque “cui bono”? Te vas a enterar. Aparta o disparo.

           Me di cuenta de que ese era el momento de la verdad, y me agarré con ambas manos a la barandilla, obstruyéndole el paso a la tolva. Ella no amenazó ni advirtió más. Directamente me disparó una uña de porcelana emponzoñada. Caí al suelo herido de muerte. Pasó por encima de mí; ni siquiera llevaba falda, iba con pantalón. Bueno, si hubiera llevado falda no me habría fijado en lo que ponía en el tubito que llevaba en la otra mano, y no habríamos sabido cómo termina la historia. Ponía lo mismo que en el otro tubito, pero acabado en 2.

 

miércoles, 11 de agosto de 2021

¿ENSUCIAR LO SUCIO?

 

 

 Esta semana nos convoca nuestra querida compañera Dorotea, desde su blog 

LAZOS Y RAICES, para desarrollar el tema de cómo nos ven otros copañeros de planeta, de otras especies. Quizás este texto resulte algo críptico para los que no poseen un vehiculo; me disculpo por ello.

Podeis encontrar el resto de aportaciones a este singular tema AQUI.

 

 

 

          No diviso nada que valga la pena. Voy a parar aquí a esperar. Noo… que esta rama es muy fina y se dobla mucho. Mejor aquí, además tengo más campo de visión. Estos cuellitiesos son cada día más guarros. Es curioso como mantienen el equilibrio sobre dos… Espera. Ahí se levantan dos que parece que han acabado poner. No sé porque digo siempre que han acabado de “poner” cuando se levantan de esas sillas; nunca he visto que hayan puesto ningún huevo. Se levantan y no hay nada. Y se van los cuellitiesos. Estos se han dejado maíz encima de la mesa, toda sucio para variar. Si el cuellitieso amarillo no viene corriendo, me voy a dar un festín.

          Puaj. No sé porque le ponen tanta sal al maíz los cuellitiesos.

          ―¡¡¡Likäi  nàlî, gäisî de niâo!!!

          Ya llegó el energúmeno corriendo y gritando. No me he podido comer más que cuatro granos. Aun me sorprende más que los cuellitiesos corran a esa velocidad, sin hacer el juego de cuello adelante y atrás. Andar aun, tira que te va; pero correr, hay que reconocer que tiene su mérito. Me quedaré por aquí, por si acaso. Para uno que viene a limpiar, se lleva mi comida.

          Seguiré esperando por aquí a ver si diviso algo. Lo que yo te diga, cada vez más guarros.

          Eyyy, por ahí viene uno bien flamante y reluciente. Voy a seguirlo. Mira que si se mete en una de las casas, como hacen a veces.

          Bueeeno, este se para ahí. ¡Genial! Debajo de un plátano superalto. Así, tras la caída, la explosión será mayor.

          Ya se ha ido el cuellitieso. Preparen cañones, apunten…

          ―Ehhh… No me vayas a dar en una rama, eh? Que te estoy vigilando…

          ―Que no. Tranquilo. ―Pausa para coger aire― Mmmm…Ahhh… Fuego.

          ―Pero ¿qué haces, pedazo de inútil? Que desperdicio de cagada.

          ―¡Coño! Pero ¿tú de dónde sales? Y ¿por qué desperdicio? Le he dado en todo el medio del vidrio.

          ―Yo también lo venía siguiendo. Desde la salida del lavacoches, mas rato que tú. ¿No te han enseñado que no se dispara en el vidrio? Lo ven enseguida y lo quitan. No dura nada. Y además tiene esos palos automáticos, que ni siquiera necesitan coger el trapo y el líquido ese que echan. Tienes que cagarte en el mismo centro del techo. Ahí ni siquiera lo ven muchas veces. Puedes conseguir ser creador de un fósil. ¿Tienes más, o ya está?

          ―No. Ya está. ¿Y tú? ¿No venias persiguiéndolo desde el lavacoches?

          ―Ya… pero no tengo ganas. Es que lo he visto tan reluciente que he pensado, que este no se me podía escapar. Me voy a esperar aquí un rato, a ver si me vienen ganas.

viernes, 6 de agosto de 2021

EL CAZAGATOS

Primeramente pedir disculpas a MÓNICA por el retraso, y luego dar las gracias a RODOLFO por permitirme dar algo parecido a continuidad, a su relato de esta semana.

Sobre todo pedir disculas a los amantes de los gatos, que creo que son muchos por aqui, por el tratamiento "objetivo"(de objeto), que les da el narrador de esta entrada, que es un desaprensivo.

Podeis leer el aporte del resto de particicpantes (que supongo que ya lo habréis hecho), AQUI.

 

            Una vez los gatos hubieron dado buena  cuenta de su fallecido amo, no les quedo nadie que los alimentara. Tras rebuscar por encima de los armarios y los más recónditos lugares, no les quedó más remedio que aplicarse en la limpieza de los huesos del yaciente. Pero eso no duró más allá de ocho días. Anteriormente, el vecino del sobreático, ya había bajado por la escalera de incendios, alarmado por el olor del fiambre, y era sabedor de lo ocurrido, aunque contrariamente a lo que pudiera suponerse, no avisó a nadie, puesto que tenía a la vista una opípara fuente de ingresos.

            Calculó para cuanto tiempo tenían comida los gatos, y para el día siguiente compró dos kilos de sardinas. Las puso en la sartén a fuego fuerte. Cuando el humo hubo inundado la cocina, abrió la puerta del patio, y esperó a que aparecieran los felinos. Armado con una mascarilla FFP2, unas gafas de infrarrojos para ver en la neblina del aceite quemado, y un cazamariposas de buen tamaño, se agazapó tras la puerta. Los gatos fueron entrando. Eran de marca sphynx, de esos que no tiene pelo, y por tanto, no son inflamables. Esta circunstancia les permitía acercarse más a la sartén de lo que hubiera hecho un gato de otra marca. Pero el cazador no les permitía acercarse demasiado. Los encestaba uno a uno, en aquella neblina, sin que los otros lo percibieran. Una vez tuvo a los cinco enjaulados, planeó su siguiente paso, mientras los gatos, a pesar de ser muy listos ―quinientos euros la unidad―, no lograban escapar.

            El cazador, que había escuchado que en esto de las mascotas, es muy común  dar gato por liebre, se dirigió al canódromo Meridiana, y solicitó visita con el gerente. Llevaba uno de los gatos en una bolsa de viaje, con la cremallera un poco abierta.

            ―Le ofrezco esta liebre, para lo de las carreras. Ya sabe… Tengo cuatro más.

            ―Pero si es un gato…

            ―¡Vaya! ―contestó sorprendido― ¿Cómo se ha dado cuenta?



Entradas populares