lunes, 11 de mayo de 2026

LA SEPARACIÓN DE PODERES

 Este mes REBECA nos reta desde su blog CRÓNICA DE LA LOCA QUE CAZABA NUBES a escribir un micro (que a mí no me ha salido tan micro), en el que se incluyan tres palabras, a saber: JUEZ, LEÓN y la última un poco más larga TIJERAS

  

Podéis encontrar el resto de retos AQUI

 

Simba Tico era el más poderoso león de la sabana, y por eso era el Rey; al menos de la zona en la que gobernaba. Desempeñaba su función con desenvoltura y eficacia, y era muy querido por todos sus súbditos.

Cierto día apareció por su reino otro león, un extranjero que venía de la zona colindante. Se llamaba Simba Peles ―todos los sabaneños tienen apellido, no solo los reyes―. Era un joven adulto que había abandonado su lugar de nacimiento porque no pudo arrebatarle la corona a su Rey.

Merodeó por el vecindario de Simba Tico hasta que este último se hartó y lo retó. La pelea fue muy ajustada, tanto que el resultado se estimó como un empate; más o menos. En realidad las votaciones de los jueces ―en la sabana, las peleas son juzgadas por ancianos de la misma especie― dieron como resultado que Simba Peles ganó por un voto, pero para destronar un Rey hace falta mayoría cualificada; no basta con mayoría simple.

Simba Tico quedó muy tocado física, anímica y socialmente. Decidió tomar medidas drásticas contra Simpa Peles, haciendo uso de su ejército en la sombra: los Fisi-sils. Eran un comando especialmente entrenado de hienas. Nadie, solo los de muy alto rango en el gobierno, conocían su existencia. Había habido rumores, pero eran fácilmente desacreditados por la conocida enemistad que hay entre ambas especies, por eso no hubo grandes protestas cuando las Fisi-sils liquidaron al aspirante.

No obstante, hubo una denuncia anónima. Las sospechas se reactivaron y el alto sentido de la justicia del juez Tempo Ral ―el apellido era un coña de reciente cuño, ya que llevaba en el cargo cuarenta años― obligó a reabrir el caso. Se trataba de un elefante cuya jubilación forzosa se aproximaba, y que no quería dejar un borrón en su legado, que había sido ciertamente exitoso.

Tras las declaraciones de varios testigos ―las Fisi-sils, con esos grititos que dan, no son demasiado discretas―, y el testimonio de una hiena traidora, Simba Tico fue condenado. En la sabana los Reyes no son… ahora no me acuerdo como se dice… no son… bueno, que sí que pueden ser juzgados; no pueden hacer lo que quieren e irse de rositas. No obstante el juez Tempo Ral no fue muy duro en su sentencia; tan solo lo condenó a perder su corona y su melena. El castigo se llevó a cabo allí mismo. El magistrado ordenó atar al león junto a un nido de cortapichas; son unos insectos que tienen unas pinzas afiladas como auténticas tijeras, que en esta ocasión se tuvieron que conformar con cortar pelos. La melena no les duró ni cinco minutos.

Esta pérdida no es tan baladí como parece porque a los leones les pasa como a Sansón: pierden la fuerza. A esto se le suma lo de perder la alegría, como ya advierte el refrán. Todo ello hizo que Simba Tico dejara, poco a poco, de hacer honor a su nombre, y se convirtiera en un león huraño y huidizo. Esto último fue a más cuando los leones jóvenes se le acercaban y lo confundían con una hembra, y comenzaban a olisquearle los genitales y… Ah, ya me acuerdo… “inviolable”, era la palabra que no me salía.

 


lunes, 4 de mayo de 2026

EL TURISMO ES UN GRAN INVENTO.

Este mes toca micro en EL TINTERO DE ORO. PEPE  se encarga de dirigirnos y nos demanda que  nos pongamos frente a nuestra biblioteca y de la tercera estantería, cojamos el tercer libro y que empecemos nuestro micro con la primera frase del tercer capitulo. A mi me ha salido "Di adiós al mañana" de Horace McCoy. Aunque seguro que en su día lo leí, no estoy muy seguro, así que voy a volver a hacerlo porque hace mucho que no leo policiaco. mi texto no tiene que ver con él, solo la frase en cursiva del principio.

AQUÍ podéis encontrar el resto de treses

Nos dirigimos hacia el corazón mismo del pueblo, hacia un garaje del barrio comercial. Allí alquilaríamos un coche. Cuando ya se divisaba, sonó un piribí, como cuando un móvil se apaga, y se fue la luz. Eran las 15:00 y se fue la luz.

Holiday se agarró a mi brazo:

―¿Qué pasa?

―Ni idea ―contesté―. Vamos al garaje. Hacia allá. Estábamos cerca.

―Es que no veo nada.

―Tranquila. Ya voy yo.

Buscamos a tientas un banco de los que habíamos visto que había por el paseo. Pero en cuanto Holiday se sentó, dio un respingo y volvió a agarrarse:

―¡Hay alguien!

―¿Hola? ―inquirí―. ¿Hola? ―No hubo respuesta. Palpé y allí había sentado un tío con sombrero―. ¡Oiga! ―Nada, ni un solo movimiento.

―Vamos ―suplicó Holiday.

Una luz débil se veía dentro del garaje. Era azulada y pulsante. Entramos. Llegamos a una pequeña habitación llena de monitores. Frente a ellos había un policía dormido. Roncaba. Llevaba pistola. Le sacudí suavemente de un hombro:

―¿Hola? ―Nada. Como el otro. Le sacudí más fuerte y entonces saltó de la silla y echó mano a la pistola.

―¡¿Qué pasa?! ―gritó. Tardó unos segundos en acomodarse a la situación― Ah, perdonen. Me he dormido. ―El policía echó mano de una llave megavoltaica de cuchilla, del más puro estilo steampunk, y la accionó. Una serie de arcos voltaicos precedieron a una abrumadora inundación lumínica que pilló a nuestras pupilas desprevenidas―. Pasen a la salita. Mi compañera les atenderá.

Una chica que no habíamos visto al entrar, vestida igual que el policía, nos atendió. Fuera había vuelto a salir el sol.

sábado, 2 de mayo de 2026

LA REGATA

Este mes el reto de LIDÍA CASTRO NAVAS de ESCRIBIR JUGANDO nos demanda un micro de 100 palabras  basado en la carta de más abajo, en el que ha de salir también el signo zodiacal Escorpio y las propiedades terapéuticas de la flor de Bach Gentian, cuyos efectos se resumen en subir el ánimo a gentes con tendencias a tenerlo bajo.

 

Podéis encontrar el resto de aportaciones AQUI

 

Álex sufría depresión mayor.

          ―Solo pueden participar escorpios.

          ―Ya.

          ―¿Sabe nadar?

          ―Claro ―mintió Álex―. Escorpio es un signo de agua. Y además ganaré ―El gentian funcionaba.

          ―Conoce el cuento del escorpión y la rana ¿no? ―Álex no reaccionó―. Coja un cuento y el dorsal. Debe leer el cuento antes de participar.

          Álex no se amedrantó.

          Llegando a una curva a demasiada velocidad se vio rodeado de una bandada de patos volantes que se llevó a la barca por los aires. Estaba a punto de ganar cuando el efecto del gentian se agotó, y pensó que tampoco sabía volar.   

 

martes, 28 de abril de 2026

EL EGOCÉNTRICO

Esta semana se estrena como anfitriona juevera SYLVIA desde su blog PALABRAS AL ABISMO que nos convoca a un reto con inicio definido, a elegir entre 5 novelas famosas. Yo he elegido otra con inicio (EN CURSIVA) famoso tanto como la novela, aunque quizás me haya cortado las alas con un inicio tan restrictivo. La novela es "El Túnel", de Ernesto Sábato.

AVISO que el relatito es particularmente DESAGRADABLE 

Podéis encontrar el resto de inicios AQUI

 

Bastará decir que soy Juan Pablo Castel, el pintor que mató a María Iribarne; supongo que el proceso está en el recuerdo de todos y que no se necesitan mayores explicaciones sobre mi persona, así que voy a hablarles de ella, en adelante, “la estéril”.  

Este, que terminó siendo su principal atributo, quedó en un principio obnubilado por su belleza, su ternura y su bondad, todas ellas cualidades que el paso del tiempo devora ineludiblemente. Y cuando todas las plantas caducas desaparecen del paisaje al llegar el invierno, el horizonte lo definen las perennes.

Por supuesto que no fui advertido de este oculto defecto que la adornaba. Mi padre me inculcó desde chico la necesidad incuestionable del hombre de perpetuarse. Yo ya era famoso cuando conocí a la estéril, pero entendí que mi obra era un legado insuficiente. Y plantearse si bastaba con la estirpe, o debía apuntar más alto y perpetuar el apellido, deviene en un dilema hueco cuando no hay descendencia.

Obviamente visitamos infinidad de clínicas de fertilidad. Una sarta de charlatanes sacacuartos, inútiles pagados de sí mismos, que se creen que porqué han estudiado cinco años, poseen la verdad; ni en treinta que estudiaran. A medida que íbamos visitando clínicas tardaba cada vez menos en calarlos. Algunos se atrevieron a insinuar que la culpa ―no decían la culpa, sino algún eufemismo― era mía, y que debería yo también someterme a pruebas; este era el momento en que se suspendían la visita, los tratamientos y la relación con la clínica.

Ella apuntó la posibilidad de la adopción. Aquí empecé a sospechar que la esterilidad no era su único defecto. Parece lógico que una mujer debería entender mejor el concepto de la descendencia y la estirpe, que un hombre. No me alargaré en este concepto, por su obviedad.

Recogí información sobre la posibilidad de apoyarnos en la nutrición, así que la alimenté exclusivamente con huevos y leche. Incluso conseguí leche humana, visto que la de vaca no daba resultados. Yo me sacrifiqué y me obligué a comer con frecuencia criadillas, a pesar de esa textura que tienen. Nada de todo ello dio resultado.

Como la estéril se acercaba a los cuarenta y por aquel entonces no existía el divorcio, no tuve más remedio que prescindir de ella si quería tener descendencia. Enfocado como una inversión no resulta tan dramático. Cambiar una vida que ya ha consumido sus mejores años por una, o varias, vidas nuevas. Este triaje es habitual en épocas , por ejemplo, de guerra.

El problema llegó con la policía, que insospechadamente descubrió el asesinato. Parece increíble que semejante sarta de inútiles, que rivalizaban en estupidez con los de las clínicas fertilizantes, fuera capaz de desentrañar la trama. De hecho, las dos veces anteriores no lo hicieron, por eso quizás me confié un poco. Pero, bueno, como suelen decir, hasta un reloj parado marca bien la hora dos veces cada día.

 

sábado, 11 de abril de 2026

A CORRER

 Este mes LIDIA CASTRO NAVAS, nos proponed desde ESCRIBIR JUGANDO, su habitual reto de micro de cien palabras, en cuyo contenido deben aparecer tres elementos. A saber: un laberinto, unas zapatillas aladas, y unas pinturas rupestres.

Podéis encontrar el resto de micros AQUI

El grupo arqueológico había recorrido un kilómetro por aquel laberinto de cuevas sin descubrir ninguna otra pintura más, cuando vieron una grieta. Heuresis y sus cuarenta kilos eran la única posibilidad. Tras avanzar cuatrocientos metros por aquel desvío, descubrió un ensanchamiento.

Había una pintura larguísima. La examinó detenidamente. Llamó su atención un cazador más pequeño que el resto que calzaba algo. Al final de la pintura vio una luz. Avanzó hacia la salida y justo allí encontró unas pequeñas deportivas aladas. Se las calzó y eran de su talla. Salió y un bisonte le pasó rozando a toda velocidad.


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