Este mes la obra homenajeada es "Las vidas de los mas excelentes artistas" de Giorgio Vasari. Y como es un libro de biografías, EL TINTERO DE ORO nos reta a escribir sobre un personaje histórico conocido. Yo he elegido un quinteto de los cuales unos son mas conocidos que otros, pero alguno seguro que conocéis.Debo acalara que aunque los personajes, su situación y el lugar son reales, los hechos don completamente ficticios
Podéis encontrar el resto de famosos involucrados AQUI
En
la colonia penitenciaria de Corcoran solo había cinco individuos que no tenían
el descaro de declararse abierta e impúdicamente inocentes de los hechos que
les habían llevado hasta allí: Charly, Ed, Rodney, Juan y Sirhan (esto no sé si
era el nombre o el apellido, pero tanto da). Los demás, bueno, los demás eran
los demás.
Charly
era el líder, pero los otros cuatro no eran sus seguidores; no eran su
“familia”, al menos no en el sentido que él entendía la “familia”. A menudo se
subía en mitad de la comida sobre una de las mesas y comenzaba a predicar a voz
en grito sobre lo que se la pasara por la cabeza. Los “demás” le escuchaban;
incluso le aplaudían, pero los otros cuatro más bien le ignoraban por no ser
“digno”.
―¡Manson!
¡A aislamiento! Venga baja de la mesa.
Y
Charly, resistiéndose al principio para dar un poco de espectáculo a su público,
finalmente se dejaba apresar. Ed, que seguía sentado a la mesa, miró por encima
del hombro a Charly cuando paso por su lado:
―A
ver si en aislamiento matas a alguien y pasas a entrar en la élite; aunque sea
a ti mismo ―deslizó con su voz templada. Ed era Edmund Kemper. Doscientos kilos
de peso repartidos en todo lo alto de doscientos centímetros de sicópata. A
kilo por centímetro. “El asesino de las colegialas”. No era el más prolífico pero
sí el más digno de estudio de los cinco. Rodney le rió la gracia, pero Juan no.
No porque no le hiciera gracia, sino porque Juan no se reía independientemente
de las circunstancias. Juan era Juan Corona, “el asesino de los peones
agrícolas”, un esquizofrénico de manual, y como comento, no se reía; solo
mataba; principalmente lo que su título reflejaba. Sirhan tampoco le rió la
gracia, pero bueno, Sirhan no era “serial”; sí, había matado a uno, y uno gordo,
pero al fin y al cabo, solo uno.
Aunque
Charly se enorgullecía al principio de que en los asesinatos del “Helter
Skelter” no había tenido que mancharse las manos de sangre, sino que había
conseguido, gracias a su poder de persuasión, que el trabajo sucio lo hiciera
su “familia”, una vez en la cárcel, aquello suponía una falta de categoría que
lo mortificaba. Y lo que no soportaba eran las burlas, sobre todo de Ed y
Rodney. Rodney era Rodney Alcalá ―antes he olvidado presentarlo―, “el asesino
del Dating Game”; otro sicópata más parecido a Ed Kemper que a cualquiera de
los otros tres. Se presentó a un programa de citas de televisión después de
haber matado ya a unas cuantas mujeres, para ser popular y que le resultara más
fácil conseguir víctimas.
Charly
escogió a Juan para su plan maestro. Debería trabajárselo a fondo y le costaría
unas cuantas sesiones de su adoctrinamiento especial; aquí los recursos no eran
los mismos con los que adoctrinó a su “familia”, y además Juan era muy retraído
y esquivo.
Con
la ayuda de algunos de los otros reclusos, Charly consiguió que en una de las
comidas Ed, Rodney y Sirhan se sentaran juntos a la mesa. Él se sentó al lado
de Juan y le susurró las palabras en el tono preciso de convicción especial que
fueron el detonante de lo que vendría a continuación. No puedo transcribirlas
aquí literalmente, puesto que el lector se vería impelido a imitar a Juan en el
momento de leerlas.
Charly
montó otro pollo de las suyos provocando una maniobra de distracción que permitió
a Juan colocarse inadvertidamente detrás de Ed, que estaba sentado en uno de
los extremos de la mesa. Sacó el pincho que le acababa de dar Charly y se lo
clavó en la nuca, a modo de descabello. Ed ni se enteró.
Los
que sí que se enteraron fueron sus compañeros, cuando el cuerpo de Ed cayó a
plomo sobre la mesa, y a modo de palanca, la volcó entera. A Rodney no pudo
apuntarle tanto y le clavó el pincho en el cuello cinco o seis veces en un solo
segundo. La sangre lo inundó todo. Sirhan vio lo que se le venía encima, y
apenas se resistió. Charly no tenía especial ojeriza a Sirhan, pero después de
él, era el más famoso de Corcoran, porque había matado al otro Kennedy y eso,
de modo que ahora no habría dudas sobre el liderazgo de la prisión, sobre todo
después de que Juan se degollara, según le había aleccionado Charly que debía
hacer, cuando hubiera despachado a los otros tres.
El
único cabo suelto que quedaba era que Charly seguía sin haber matado a nadie
después de toda la operación. Pero bueno, ahora no había nadie que le hiciera
sombra. Cuando entrara otro “serial”, bueno entonces ya se vería…