viernes, 24 de junio de 2022

EL SINIESTRO ESPÍRITU DE LA APLICACIÓN

 

Este texto es para el concurso de EL TINTERO DE ORO del mes de Junio al que nos convoca nuestro impagable DAVID RUBIO que nos anima mensualmente a escribir. Este mes tocaba homenajear a Poe. este relato lo envio  fuera de concurso, porque aunque macabro sí que es, no responde al tema gótico, ni de epoca, ni de terror; si acaso de horror, actual. Además tiene 901 palabras. 

Podréis encontrar el resto de terrorificos y variados relatos AQUI

 

 

          “La muerte roja, la muerte roja…” murmuraban mis compañeros de fila. La mayoría era del pueblo; a mí me habían pillado allí de paso. Entonces apareció por detrás de los uniformes, un individuo de metro ochenta, y cincuenta kilos de peso. Iba vestido con una especie de esmoquin, que le quedaba tan arrapado al cuerpo que parecía recién salido de una piscina. Olía bien; a colonia cara; no sabría concretar la marca pero era un aroma que destacaba mucho por encima del olor a muerte que inundaba el pueblo. Llevaba una capa militar manchada de rojo; en realidad había más rojo que verde, y no era de pintura. Hasta el paramilitar que me sujetaba del pescuezo, dio un respingo cuando él apareció. Tenía la cabeza desproporcionadamente pequeña, muy redonda, sin apenas relleno entre piel y hueso, y completamente desprovista de pelo. Los ojos eran desproporcionadamente grandes en relación a la cabeza, completamente inexpresivos, como de un muñeco. La capa se abría a cada zancada que daba; se aproximó a uno de los militares que teníamos enfrente, le sacó la pistola de la cartuchera, y rodeó al resto, para situarse por detrás de nuestra fila. Cada disparo iba seguido de la caída del respectivo cuerpo, pero no en una cadencia regular; a veces había un salto, y a veces ya se oía el siguiente disparo antes de que cayera el cuerpo. Cuando faltaban cinco para llegarme el turno, el paramilitar me soltó del pescuezo, busqué con urgencia un punto a donde fijar la mirada antes de morir, pero me interrumpió el olor de la colonia, tan próximo e intenso en aquel momento. Me fije en eso; era mucho mejor que cualquier paisaje a la vista. Cuando la cadencia anunciaba otro tiro, solo sentí un fuerte culatazo en lo alto de la cabeza, y una cortina roja bajó, como un telón, por delante de mis ojos. Eso fue lo último que vi en mi vida.

          Cuando desperté solo se oían lamentos y lloros. No veía nada. Me escocían los ojos. Intenté restregármelos pero me los habían “quitado”. En ese momento no lo habría expresado así, pero ahora ya he comprendido que esto va simplemente de “quitar”. No lleva asociadas emociones. Para esto, primero hay que rendirse. No sabría decir cuándo me rendí yo exactamente. Durante unas semanas, creí que fue cuando me di cuenta de que, además de los ojos, me habían quitado la mano izquierda, pero ahora creo que fue antes; cuando estaba en la fila de ejecución y no salí corriendo.

          Se abrió la puerta y entraron dos, creo:

          ―¿Por qué solo cogemos los riñones?

          ―Porque es lo que más aguanta. En estas neveras especiales duran hasta cinco días, después de muertos. Oficialmente la tecnología de estas neveras no existe. ¿Has cerrado bien las bolsas, no? Que luego apestan.

          ―¿Y los otros órganos?

          ―No sirven. Para eso conservamos a estos, pero son en exclusiva para “la muerte roja”. No los podemos tocar. ―Hubo un silencio. Creo que el más inocente se nos quedó mirando. Yo estaba agarrado a la reja que nos separaba de ellos. Creo que me miraba a mí―. No te encariñes; solo son bolsas de órganos numeradas.

          ―¿Y los ojos y las manos?

          ―Los compra todos una corporación que ha encontrado un modo de trasplantarlos. No sé quiénes son… Y no te pongas tierno, que pido otro compañero. Este trabajo esta de puta madre, así que no seas imbécil. Hay que aprovechar mientras dure la guerra. Nos pagan con lo que sacamos de aquí.

          ―No. Solo quería saber ―contestó arrastrando y bajando la voz, como si estuviera entrando en un trance― ¿Y porque una mano?

          ―¿Les vas a dar de comer tú en la boquita, con la cucharita jugando al avión?          ―se burló el otro.

          Nadie de nosotros hablaba. Seguramente las bolsas de órganos no tienen permiso para hablar, pero yo entonces era nuevo, y cuando iba a decir algo, el inocente se me adelanto:

          ―¿Y si alguno es zurdo?

          ―Empieza a preguntarles. Si alguno es zurdo, le cortamos la derecha, veras como no hay ninguno.

          Entonces entró como un huracán el olor a colonia. Nos miró. Según las circunstancias, sabes cuándo te miran, aun sin ojos:

          ―El 79 y el 83.

          Recé para no ser ninguno de los dos, y Dios me escuchó. Abrieron la reja y se los llevaron. No protestaron. Tambien se habían rendido. Uno de ellos estaba a mi lado. El episodio no duró más de treinta segundos. Luego los vigilantes se pusieron a ver una peli en la tele. Ya la había visto pero fue agradable revisarla. Todo esto ocurrió el primer día.

          Ahora ya he perdido la noción del tiempo. Todos los días vemos un par de pelis y todos los días traen y llevan gente, pero siempre que entra la muerte roja, rezo para que no sea mi número el que dice. Todavía no sé cuál es mi número. Una noche pensé que la próxima vez que entrara, rezaría para que dijera mi número, pero cuando entró, me rajé.

          Otro día me dio por pensar que qué coño iba a hacer así, si acababa la guerra y aun no me habían comprado.

          Ayer durante un intermedio dieron un anuncio: “Lo hecho, hecho está. Ahora, aprovéchalo. Wall-a-pop”

          ―Jajajaja ―rompió a reír el menos inocente― ¿Ves como hacemos bien?

          El otro, tras un breve silencio, también rompió a reír. Hasta yo sonreí.

 

 

miércoles, 22 de junio de 2022

PANT-EVA

 Esta semana nos convoca Mónica, desde su blog NEOGEMINIS, para contar algo improbable o imposible. Esto es mas bien lo segundo. Creí que tenia una etiqueta con "Cosas pendientes de suceder", pero no la veo, así que empezaré con esta. Como el texto tiene una destinataria y ya lo escribí la semana pasada, lo he acoplado al reto de Monica, pero está pasado de longitud. Pido disculpas.

Podéis leer el resto de aportaciones AQUI


 

 

          ―Pero ¿la Eva no ha venido?

          ―Pues al final no, dice que…

          ―Pero habíamos quedado que sí que venía; además te dije que si no venía ella, no venía yo…

          ―Ya. Pero al final dice que…

          ―Ni final ni principios. Anda, llámala y pásamela, porfa…

          ―¿Ahora?

          ―Claro que ahora. La verbena es ahora. ¿Para qué tienes el móvil? ¿Para mandar mañana un telegrama? Una urgencia es una urgencia.

          ―Vale. Tú mismo. Verás el chorreo que te va a caer; eso si contesta, que no creo. Toma…

          ―¿Has marcado?

          ―Siiiii…

          ―Hola Ana. Soy el Gabi, el amigo de la Lola. Me dijo Marta que habíais quedado… Bueno, que ya estamos en la pizzeria y…

          ―…

          ―Ah, ¿no?  Y ¿Quién eres?

          ―…

          ―¿Su hijo? Bueno, da igual. Dile que se ponga porfa

          ―…

          ―¿No puede? ¿Cómo que no puede? ¿Le han cortado las manos? Si le han cortado las manos, ponle el manos libres. Dile que es cuestión de vida o muerte ―pausa― Menos mal que era su hijo, sino, vaya voz de leona…. Ah, hola Ana. Soy el Gabi, el amigo de Marta. Que habíamos quedado con ella en que vendrías a la pizzeria para…

          ―…

          ―¿Perrrrrdona? ¿Que tú le dijiste que no vendrías?  ―Miré a la Marta con la mirada de quien ha sido vilmente engañado, mientras ella, encima, se reía. Hice una pausa mientras pensaba algo―. Bueno pues entonces, el problema es más gordo de lo que pensaba, porque ahora la única manera de que no dejes como mentirosa a una amiga de toda la vida, es que te presentes aquí. De lo contrario, tu amiga será una mentirosa, y además única y exclusivamente por tu culpa. No puedes hacerle eso… ¿Cuánto tardas?

          ―…

          ―¿No? Y ¿no te sientes culpable?

          ―…

          ―¿No? Ya veo… Pues ahora tendré que enfadarme con Marta por mentirme. ¿Tampoco eso te hace eso sentirte culpable?

          ―…

          ―Bueno…Ya veo que eres como esos animales de la selva que no se apiadan de los cervatillos justo antes de darles caza. Está bien ―dije poniendo la voz más digna de que fui capaz― Al menos podrías contestarme a una duda que tengo, que quería preguntarte en persona, porque es un poco delicado, pero como no vas a estar…

          ―…

          ―Bien… Allá va… Es un poco delicado el tema, eh? Ya te aviso… Las chicas así como tú, depieloscuraperobastante, cuando les azotan las nalgas, ¿se les ponen rojas o predomina el tono oscuro de la piel, y no se nota nada? Es que lo necesito para un relato, y estas cosas en google están censuradas.

          ―ERES IMBECIL ―Esto lo escucharon todos aunque no estaba puesto el altavoz. Luego colgó.

          ―Joder, no se puede preguntar nada…

          Discutí al menos cuatro segundos con Marta. Luego nos pusimos a devorar las pizzas y engullir las birras. Cinco minutos después se escuchó un murmullo. A unos metros se veía aproximarse a Eva rodeada por una multitud, algunos de cuyos componentes la insultaban, otros la admiraban, otros la piropeaban… Se aproximaba lenta pero rotundamente, ataviada con la vestimenta necesaria para aclarar lo que le había preguntado por teléfono, a saber, unas sandalias de tigresa con tacones de aguja de diez centímetros. Cada vez que los clavaba en la acera, todo su tejido conjuntivo rebotaba al unísono.

          Alguien intentó cortarle el paso. Era un veinteañero chulito. Le clavó su mirada disociativa y el chico quedó en pie, como alelado. La referida mirada disociaba el cuerpo del alma, enviando a África a esta última mientras el cuerpo permanecía consciente pero sin conciencia. Podían pasar varias horas hasta que el alma volvía a encontrar al cuerpo. Otra señora intentó detener aquella indecencia, y sufrió la misma suerte. La siguiente que se interpuso en su camino fue Marta, básicamente porque me escondí detrás de ella. En esta ocasión la apartó de un suave zarpazo. Entonces se plantó ante mí. Era mucho más alta que yo, y con los tacones, y mis problemas de cervicales, me resultaba muy difícil ni tan siquiera intentar mirar hacia arriba.

          Eso es lo último que recuerdo, pero ahora, de algún modo, tengo la seguridad, de que sí que se les ponen rojas. Por eso he podido escribir esto. 


domingo, 19 de junio de 2022

APAGUENLO, POR EL BIEN DEL PLANETA

 

 
 Impulsa calentamiento global crisis ambiental | UNAM Global

 

               Un reciente estudio elaborado conjuntamente por varias universidades chinas, norteamericanas y británicas, sobre el origen y progresión del calentamiento global, ha arrojado revelaciones sorprendentes.

          Según este estudio la naturaleza estaría perfectamente preparada para absorber toda la generación de calor producida por la combustión de minerales fósiles (carbón, petróleo, gas, incluso madera), independientemente de que haya sido el hombre quien haya provocado su combustión. Incluso se diferenciaron los cálculos con la hipótesis de tener y no tener en cuenta el efecto invernadero, que efectivamente se debe única y exclusivamente a la combustión de fósiles. Todo ello se ha llevado a cabo tomando datos durante la última década, y aplicando correcciones y proyecciones usando el Big Data. Esta herramienta ha sido determinante a la hora de acelerar la obtención de resultados, ya que cuando comenzó el estudio, no existía.

          Tras analizar todas las aportaciones de calor extraordinarias producidas por la naturaleza (volcanes etc.) y descontarlas del total, aun resultaba un enorme exceso de calor repartido a lo largo de toda la década. Después de analizar enclaves aislados, se llegó a la conclusión de que los lugares más cálidos eran los que más exceso de calor producían, pero este fenómeno se agudizaba más aun en las zonas de alto nivel de vida.

          Por fin, tras variar los parámetros en algunos de estos lugares, se llegó a la conclusión de que eran los equipos de aire acondicionado, tan extendidos por todo el mundo actualmente, los que han provocado esta aceleración del calentamiento. Este calor producido artificiosamente a lo largo de los últimos 60 años, iniciado con las primeras máquinas frigoríficas, y arrojado al ambiente, libre de impuestos, es el que nos ha puesto en la situación actual. Los cálculos y proyecciones del Big Data, han ajustado los valores (cuyas magnitudes son inabarcables por el entendimiento humano) de esas aportaciones extra, hasta hacerlas coincidir con una exactitud pasmosa, con la situación actual.

          Se prevé en breve un aumento abismal del precio, tanto de compra como de utilización de estos equipos, necesario para nivelar el problema que han producido a lo largo de los años. Lo mismo sucederá con los equipos de frio industrial y las cámaras frigoríficas, imposición que repercutirá en el precio de los productos alimentarios que pasen por ellas. No así los frigoríficos domésticos, que vierten el calor artificiosamente generado al interior de la propia vivienda.

          Así que señoras y señores, en adelante, y aunque resulte asfixiante, absténganse del uso de estos aparatos. Por el bien del planeta y de nuestros hijos. 

 

Esta noticia, aunque parece falsa, si la repitieran en todos los noticiarios durante un par de semanas , yo me la creería.

 

domingo, 5 de junio de 2022

LIGEIA Y EL AMOR

 Esta es mi aportacion al reto, en esta ocasión trimestral, de GINEBRA BLONDE. Nos propone armar un relato alrededor de una foto a elegir entre una veintena de las propuestas, de una fotografa eslava. Me parece que me estoy acostumbrando a condensar en exceso, cosa que en principio me parecía buena, pero ahora no estoy tan seguro.

Podéis ver el resto de aportes AQUI

Yo he escogido esta:


 

 

          ―Dejadme salir ―suplicaba Ligeia.

          ―¡Idiota! Haberlo pensado antes ―contestó Donatelo―. Además, ¿para qué quieres salir ahora? Ahora te ahogarías. Haberlo pensado antes.

          ―Por favor… “Perdóname…” ―Lo que primero comenzó como una súplica, luego se transformó poco a poco, casi imperceptiblemente, en la tonadilla de la canción de Camilo Sesto. Donatelo comenzó a repetirle lo de “haberlo pensado antes”, pero a medida que la música se hacía más perceptible, se fue alejando de la ventana de Ligeia. Repentinamente dio un giro de ciento ochenta grados y se lanzó a gran velocidad contra el vidrio. Unos segundos antes del impacto, Vetusta Morla se precipitó contra Donatelo en trayectoria de intercepción.

          ―¿Qué haces, tontolaba? ―le increpó.

          ―¿Eehh…? ―contesto sorprendido Donatelo, confirmando el apelativo.

          ―Has estado a punto de reventar la ventana.

          ―¿Quién? ¿Yo? No, yo no…

          ―Calla, tontolaba ―cortó tajante Vetusta Morla. Donatelo tuvo que pagar el roscón de Reyes para los restos― Menudo vigilante... Y tú tranquila que mañana es el juicio ―terminó dirigiéndose a Ligeia.

          En la Corte Suprema de los Inframares, tras una larga sesión de declaraciones de testigos, el Juez dictó sentencia:

          ―Srta. Ligeia. Tras haber quedado demostrada su traición al mundo submarino, queda condenada a tres años de reclusión en la habitación que le fue asignada. Asimismo se la condena a la privación del uso de la cola, de la que no se le privará, pero que deberá mantener guardada en su baúl. Esta Corte espera que de este modo aprenda que el trato con pescadores humanos está terminantemente prohibido, y mucho más la revelación de la ubicación marítima, tanto de bancos de pesca, como de ponederos de huevos de tortugas, como de especímenes concretos, que por sus particularidades resulten atractivos a los humanos.

          El tercer día de reclusión, Donatelo volvió a pasar cerca de la ventana y Ligeia volvió a entonar; pero esta vez no volvió a rondar por allí Vetusta Morla.

          Con la ventana hecha añicos, la sirena abrió el baúl, se calzó la cola, y nadó al encuentro de su amor, el capitán Ahab.

 

 

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