lunes, 10 de enero de 2022

EL TEST

Microrelato para el reto mensual de David Rubio en su blog EL TINTERO DE ORO, que este mes trata sobre crear una fan-fiction, que sabía lo que era , pero no que se llamara así.

Podeis leer el resto de micros participantes AQUI


 

          ―¿Qué ve aquí?

          ―Un sanitario muerto.

          ―¡Vaya! Perdón… ¿Y aquí?

          ―Un médico muerto.

          ―Mmm… ¿Y aquí?

          ―Un siquiatra muerto.

          ―Creo que tiene usted una obsesión con el personal sanitario.

          ―Y no solo con eso.

          ―Ah, no. ¿Con qué más?

          ―Obviamente con la muerte y… con el curso de cocina práctica que estoy haciendo.

          ―Tener obsesión con la muerte es más com…

          ―Y con las niñas violadas de quince años ―interrumpió el paciente mientras se recolocaba en la silla. Seguía con las manos metidas en los bolsillos de su abrigabardina marrón, que no se había quitado a pesar del calor que hacía en la consulta. Ya se había quitado al entrar, el sombrero y la máscara; mucho más de lo que acostumbraba a quitarse.

          El siquiatra se sorprendió. Aquel comentario adicional le había pillado desprevenido. Pensó en la chica de esa misma edad con la que la semana anterior había practicado, primero hipnosis, y luego otras cosas. Desafortunadamente para él, no era un sicópata alexitímico, sino solamente un siquiatra, y afortunadamente para el paciente, ya había encontrado lo que había venido a buscar.  

          Terminada la sesión, el Sr. Myerson se levantó, se volvió a colocar la máscara, cuyo frontal se parecía enormemente al dibujo del test que le sugirió antes un siquiatra muerto, se calzó el sombrero y salió.

          Se encaminó a su curso de cocina práctica. Hoy tocaba “las brochetas”. Debía acordarse de preguntar cómo hacerlas para que no queden tan sanguinolentas.

 

 

Rorschach Watchmen - Watchmen - Cartel e Impresión Artística | TeePublic MX 

miércoles, 5 de enero de 2022

PAPA REPUBLICANO

 Esta semana nos convoca DOROTEA con el tema de los Reyes Magos. En el ultimo mes he escrito dos relatos sobre la Navidad, y por propia eleccion los decanté hacia el subtema de los Reyes Magos. Y ahora, en los jueveros toca especificamente el subtema. Así que me he vuelto a poner a escribir a riesgo de ser repetitivo. Podéis leer el resto de aportes AQUI.

 

 

 

          “Queridos Reyes Magos, este año no he sido demasiado bueno. He pedido regalos a papá noel y supongo que eso no debe haceros gracia, pero es que papá insiste mucho. Que así puedo disfrutar de los juguetes durante las vacaciones y que si espero a los Reyes… ―papá también dice que tanto “Reyes”, como “Magos”, van con minúscula, pero yo lo pongo con mayúsculas, ¿eh?―… entonces solo tengo un día de diversión… Tambien dice que la tradición de Sus Majestades los Reyes Magos, es un costumbre trasnochada ―quiere decir que es antigua o pasada de moda, creo― y caduca. No me lo ha dicho claramente, pero me parece que no quiere que os escriba. Ah… y que escribir a los dos es un abuso, no sé porque, o sea que no le voy a enseñar esta carta. Bueno, supongo que esto no es ser demasiado bueno, tampoco, pero ya veis que os lo confieso todo. Papa noel me trajo casi todo lo que le pedí, pero es que ahora ha salido un programa nuevo en la tele que se llama “Lego Master”, que es una pasada. Bueno, vosotros ya lo sabréis porque muchos niños os lo habrán pedido, así que si os sobra alguna caja de Lego, o algún niño cambia de idea, o si alguno que os lo había pedido se ha portado muy mal estos últimos días…

Lo que sí que es verdad es que en el cole saco muy buenas notas, y sobre todo en lengua. El profe me dice que redacto muy bien para mi edad ―ya veis que incluso pongo acotaciones con raya en vez de con paréntesis, que es algo más bien de matemáticas―. Y prometo que el año que viene solo os escribiré a vosotros. Papá noel está muy bien, pero no es lo mismo.

Me despido de vosotros hasta el año que viene, y os escribiré aunque este año no me traigáis el Lego.

Un abrazo para cada uno.”

          ―¡¡WALA!! ―gritó el niño dando saltos.

          ―Pero ¿esto qué es? ―exclamó el padre llevándose las manos a la cabeza. En el lugar en el que estaba el árbol de navidad hasta hacía un par de días, ahora se levantaba un monolito de color negro mate de 2x2x2 metros―. A ver, ¿quién ha traído esto?

          ―Los Reyes ―se apresuró a contestar el niño.

          ―Pero qué reyes ni reyes. Los reyes no ex… ―Se calló a tiempo, salió disparado hacia el recibidor y empezó a hacer pruebas con la alarma. Llamó a la compañía de seguridad para confirmar si alguien había entrado por la noche. Mientras el niño se las había ingeniado para traer la escalera, subirse a lo alto, y arrancar un pequeño trocito del monolito:

          ―¡Es un Lego gigante! ¡Bieenn!  Y está dulce ―afirmó tras chuparlo.

          ―Y ¿dónde vamos a meter esto? ―preguntó el padre volviendo del recibidor, aún con las manos en la cabeza.

          ―En tu cuarto del ordenador ―contestó la madre que acababa de hacer acto de presencia.

          ―Sí, hombre. En mi cuarto… Esto no es sostenible. ¿Tú te imaginas la huella de carbono que debe dejar esto?    

 

lunes, 3 de enero de 2022

JARABE DE PALO

 

 Microrelato del reto de LIDIA CASTRO NAVAS para enero. Se trata de construir algo verosímil, con los elementos proporcionados, a saber: El inventor del ladrillo, un frasco, y el personaje de la carta, que una traduccion libre de su subtitulo, podría ser "jarabe de palo", pero no el grupo musical. En lo de verosímil, he fracasado estrepitosamente. Podeis leer el resto de aportes AQUI.

 

 

 

               El mayor de los tres cerditos, antes que constructor, fue vendedor ambulante:

          ―Hola Voluta Nocturna. Aunque la última vez no hicimos negocios, traigo dos chollos que no podrás rechazar: un frasco de bálsamo de Fierabrás, para curar todos los males, y el ladrillo, elemento constructivo de mi invención, pendiente de alcanzar la fama que merece.

          ―¿Te crees que no he leído el Quijote? ¿Y una piedra roja? ―Entonces le enseñó su garrote―: Esto es para dar jarabe de palo, que también cura todos los males ―y corrió tras él probándolo en sus riñones. Luego volvió a su cabaña de paja.

         

martes, 28 de diciembre de 2021

INTERRUPTUS MUTATIO

 

Esta semana nos convoca Imma en su blog MOLI DEL CANYER al último reto del año, incitandonos a dar CAMBIOS drásticos en nuestra vida, o en la de otros. El tema de los cambios da para mucho, hasta para tomarselo en serio, pero no es obligatorio.

Hago notar que no me he pasado de las 350 palabras. Podéis ver el resto de aportes AQUI  

Y como esta será la última convocatoria juevera del año, aprovecho para desearos un muy feliz año a todos, y que os portéis bien, pero solo lo justo, y que no cambieis. Lo de este párrafo Sí que es obligatorio.

 

 

          “My Taylor is poor”. Eso es lo único que recuerdo de la última vez que me apunté a inglés. Antes ya sabía decir “my Tailor is rich”. Un claro ejemplo de que una cosa y su contraria, pueden ser ambas falsas, porque no tengo sastre. Además, ahora no recuerdo si era con “i” latina o con “y” griega.

          Mis lorcitas ya no merecen el diminutivo. Ni imaginar quiero, lo que diría mi sastre. La última vez que me apunté al gimnasio, con la ayuda del… ahora no me acuerdo como se llama ese que te dice los ejercicios que tienes que hacer, y te hace una dieta ―es algo en inglés, por eso no me acuerdo―, bueno, con su ayuda conseguí quitarme quince kilos. Pero seguir aquellas restricciones alimenticias y aquellas proacciones físicas, se puede mantener durante un tiempo, no para siempre.

          Eso me pasó, sin duda, porque me precipité en mi toma de decisiones y me apunté al primer gimnasio y a la primera…

          ―Por favor, señora, deme algo para comer.

          ―¿Qué?

          ―Que me dé algo para comer.

          ―Es que no tengo monedas…

          ―No hace falta que sean monedas.

          ―Ya, claro. A ver que tengo aquí… ¡Tenga!

          ―Su cambio, señora.

          ―¿Qué?

          ―Que tome su cambio, señora. Si le aceptara más dinero del que necesito para comer, me lo gastaría en vicios.

          ―Ah, gracias.

          “Señora” ¿Cuántos años se pensara este tío que tengo? Al final me voy a tener que apuntar al gimnasio. Pero a otro diferente. Tengo que cambiar de gimnasio. Y de escuela de inglés. No tengo que precipitarme. Para el año que viene tengo el propósito y he tomado la decisión de ser más indecisa, y pensarme mejor las cosas.

          Cualquiera que lea esto pensará: “Esta, seguro que al final, no se apunta a nada”. Y, al final, tendrá razón.



martes, 21 de diciembre de 2021

NI ROSA NI AZUL. VERDE

 

 Esta semana nos convoca Mag con desde su TRASTIENDA DEL PECADO, y nos reta a escribir un cuento de Navidad. Lo siento, pero no podia apretar tanto un cuento como para meterlo en 350 palabras, o sea que esta vez me he pasado mas de lo habitual, y aun asi resulta una lectura precipitada.

Podeis encontrar el resto de aportaciones AQUI

Y COMO ESTA SERÁ LA ULTIMA ENTRADA ANTES DE LA FECHA SEÑALADA, APROVECHO ESTE ESPACIO PARA DESEAROS DE TODO CORAZON UNA FELIZ NAVIDAD A TODOS

 

          Lisa llegó a casa después de otro tedioso día de trabajo. Lo primero que hizo fue no besar a su marido porque, no tenía, ni lo quería, ni lo necesitaba. Luego no subió a arropar a su hijo porque, no tenía. Curiosamente sí que tenía habitación para él o ella. Verde, ni rosa ni azul. Después escuchó los mensajes del contestador. Padres sí que tenía, y la invitaban, como cada año, a pasar Navidad, fin de año y Reyes, que era el único día del año que veía a sus sobrinos. Optaría, como siempre, por el primero y el último.

        ...

          Mr. McRedhead se presentó en el hospital sin avisar. Era el dueño y no acostumbraba a venir de Escocia para felicitar la Navidad a sus empleados. Pero aquel año dijo tener algo importante que comunicar. Entró en el despacho de Lisa después de felicitar a todos los demás:

          ―¡Doctora Lisa Caddy! ¡Mi directora general favorita! ―voceó entusiasmado. Era un pelirrojo recalcitrante, peinado con raya a un lado y una laca antiarrugas reforzada, que no podía sujetar aquel rebelde pelo crespo. Además venia ataviado con un traje de un tono rojizo,que resultaría ridículo si no fuera el dueño. Lisa se levantó para darle el protocolario abrazo, pero el Mr. McRedhead venía a felicitar la Navidad como Dios manda, así que puso su mano en la parte baja de la espalda de Lisa y la apretó contra sí. Sus vientres chocaron pero sin la pasión necesaria para engendrar. Aquello a Lisa le pareció un contacto inapropiado. La mano se había posado entre la L2 la L3, o sea que el contacto no fue tan inapropiado como pudiera pensarse. Lisa era un poco sensible para los contactos―. ¡Feliz Navidad! ―exclamó, para teminar susurrándole al oido―: Y verá qué regalo… ―Luego se despidió, y se fue arropado por su séquito.

          Se encaminó al restaurante a comer sola. Los médicos que solían acompañarla se habían pedido fiesta. A sus cuarenta y siete años seguía siendo muy atractiva, pero tener hijos de forma natural era muy arriesgado en su caso. Había intentado adoptar pero las trabas eran infinitas y otros medios… Había renunciado.

          ―¡Merche! Guárdame un pack de calcetines de esos gordos sin goma, que cuando salga te los cojo ―gritó una señora que entraba al Condis.

          ―¡Vale! ―contestó una gitana con un antiguo carro de bebes adaptado como parada de mercadillo portátil. A su lado había dos churumbeles jugando, y llevaba otro en brazos. Lisa se paró. En frente de Merche había un eslavo tocando el violín con un amplificador.

          ―Deme algo señora… ―dijo alguien a escaso centímetros de Lisa mientras le tocaba el dorso de la mano. Aquello era otro contacto inapropiado, que la despertó de su ensimismamiento. Era un joven negro al lado de un cartel con tantas faltas de ortografía como palabras. Lisa apartó la mano, asustada, y se dirigió hacia la gitana. Se puso delante. Iba a decirle otra cosa pero no se atrevió:

          ―Deme unos de esos calcetines gordos sin goma. ―Merche tenía unos ojos tan claros y profundos como los de ella, pero en verde, en lugar de en azul. Lisa cogió el paquete y le pagó. Cuando la gitana le devolvía el cambio, alargó el brazo, como para no perder el contacto de su mano.

          ―¡Dios la bendiga, señora! Y feliz Navidad para usted y sus hijos. ―Lisa se giró bruscamente, casi enfadada…

          ―Deme algo, señora… ―Se volvió y encontró una mirada triste y negra. Le dio el cambio de los calcetines, que aún no había guardado. El joven cogió el dinero con una mano, y con la otra, cubrió la de ella. ―¡Feliz Navidad, Señora!

          Aquel había sido el día de los contactos inapropiados. 

           ...

          El día siguiente fue a pasar la Navidad con sus padres. La comida no le debió sentar muy bien porque dos días después se encontraba fatal.

          Cuatro días después, en su propio hospital le diagnosticaron el embarazo. Un embarazo perfectamente normal, pero de cuatro meses. Y así sucesivamente. Mientras los médicos intentaban averiguar qué era lo que le pasaba a su directora general, llegó el noveno día, y Lisa Caddy dio a luz, antes de que se pudiera descubrir el misterio.

          El día de Reyes se presentó en casa de sus padres. Uno de sus sobrinos abrió la puerta:

          ―¡Tía Lisa! ―gritó con tal nivel de sorpresa que llamó la atención de todos los de la casa. Su madre salió. Lisa llevaba su bebé en brazos:

          ―Pero Lisa…

          ―Mira, mamá ―contestó ella orgullosa, descubriendo a una preciosa criatura mulata, de profundos y claros ojos verdes. Menos mal que Gaspar es muy modesto y no salió también pelirrojo.

 

 

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