miércoles, 12 de mayo de 2021

EL TEMERARIO

Siguendo la propuesta de Mónica para este jueves en su blog NEOGÉMINIS, me he inclinado por la 

interpretacion covidera del síndrome. O sea que el protagonista, se ha acostumbrado al 

encierro. Esta es mi aportacion  despues de unos dias ausente. Podeis leer más tesis sobre el síndrome

AQUIMISMO (cuidado, que la música da miedo)


 

            Edmundo ya se había acostumbrado a su enclaustramiento. No salía hacia más de nueve meses. Al principio de la pandemia aún se permitía alguna escapada, pero cuando vio la altura, velocidad y voracidad de la segunda ola, decidió no salir más hasta que la cosa no estuviera más calmada. Afortunadamente su trabajo podía desarrollarse desde casa telemáticamente. Acordó con su hijo Eduardo que cada día le traería la comida. Había conseguido un status cómodo. Lo único que le sacaba de quicio eran las noticias que devoraba con fruición mañana, tarde y noche. No se perdía ningún debate televisivo, cuanto más catastrofista mejor; le hacían regodearse en la seguridad de su refugio. Se hacía cruces de ver cómo había gente que osaba salir a la calle sin mascarilla; veía aquellos planos profundos, que salían por la tele, de gentes apiñadas en las playas. No tenía la menor intención de salir. Estaba muy a gustito en su enclaustramiento.

          Lamentablemente llegaron las vacunas, y poco a poco, los noticiarios empezaron a ser más optimistas. Comenzó a pensar que todo aquello de que ya no iba a haber cuarta ola, era un cuento, para revitalizar la economía a cualquier coste; pero que con Edmundo no contaran. Dramáticamente, llegó la noticia que tanto temía: le comunicaron que el teletrabajo llegaba a su fin. Decidió que tenía que salir un par de días antes de reincorporarse, para que no le pillara de sopetón, el acontecimiento. La noche anterior a su primera salida no pudo pegar ojo. Se levantó tres veces para ir al lavabo, que estaba en la propia habitación. Los nervios le devoraban. Finalmente llegó el día. Se aseó, se vistió y se dirigió a la puerta, armado de temeridad. La abrió, asomó la cabeza y exclamó en voz alta:

          ―¡Edelmira! ¡Edith! ―Ni su mujer ni su hija contestaron. Eduardo ya hacía rato que se había ido a la Universidad― ¿Hay alguien en la cocina? ―preguntó antes de aventurarse.

          ¿Quién sabe las adversidades que le esperan fuera de la habitación?

 

 

35 comentarios:

  1. Se puede confirmar que Edmundo, tiene el síndrome de la cabaña, has hecho una buena explosión como en sus meses de confinamiento su cuerpo y sobre todo mente se adapto al estar entre cuatro paredes y se sentía feliz de la vida. Un buen texto. Abrazos Gaby.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Edmundo (contrariamente a su famoso tocayo) de acostumbro, pero es de un poquito hipocondríaco, no salir de la habitación.En realidad era una broma para pensar que estaba recluido en casa , y al final se descubre que estaba recluido en la habitación, pero es un tema que todo el mundo se ha tomado en serio.
      Besooss Campi

      Eliminar
  2. ajjj qué terrible! nos has descrito un caso extremo de rotura con la realidad que nos deja pasmados, tanto por crudo como por cercano. Esta pandemia nos ha puesto a todos (o casi) cabeza abajo. Muchas gracias por participar, Gabiliante. Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No es terrible. Es un ridículo hipocondríaco, que no es capaz de salir de su habitación. El miedo hace estragos. Era una broma para ridiculizar tanto miedo, pero me doy cuenta que es en tema demasiado serio.
      Besooss, Neomonica.

      Eliminar
  3. Es una lastima que el mundo del protagonista bruscamente cambie, la seguridad del hogar no tiene reemplazo. Volver a los modos y usos del pasado es como retroceder, se entiende la incomodidad del protagonista

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El protagonista es un cagón hipocondríaco, que no se atreve a convivir ni con su familia, y no sale de su habitación. Demasiado hipocondtiaco para tomárselo en serio.
      Abrazoo

      Eliminar
  4. Eso es algo que le podría llegar a pasar a más de uno.
    Bien contado.

    ResponderEliminar
  5. Me siento absolutamente identificado, amigo. Sumale que soy consciente que no vuelvo porque es definitivamente otro el mundo al que llego.

    Abrazo temerario amigo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. es nuestra labor conseguir que vuelva a ser el mismo, o al menos mejor.
      Abrazo Carlos
      Me he ido dosificando los capitulos de la tercera pero ya solo me queda uno Y medio

      Eliminar
  6. Muy bueno, a saber qué le esperaba en el exterior, su habitación, con el noticiario, había sido su mundo. Muy bien descrito.

    Un abrazo, amigo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Por ejemplo en la cocina. ¿habran hecho reformas?
      besooosss amiga

      Eliminar
  7. Creo que sentir cierto reparo o inquietud a la hora de salir a la calle despues de un confinamiento, puede estar dentro de la normalidad. Ahora, sentirse angustiado y no querer salir, para mi, es demasiado.

    Bss.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo creop que este es un agonias y un comodon
      besosss Mar

      Eliminar
  8. Un relato que podría haber tenido multitud de protagonistas.....
    Desde luego Edmundo se tomó al pie de la letra el slogan: ¡Quédate en casa!

    Besos y feliz jueves de fiesta.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. bueno,tan cerriles como este tampoco creo que haya multitud
      No me digas que fue fiesta el jueves, que yo fui a trabajar---
      bresosss Berta

      Eliminar
  9. Este Edmundo lo que es es un poca sustancia. No solo se ha recluido en su habitación sino que se ha recluido de su propia vida.
    Independientemente de que pudiera darse como enfermedad —seria tema aparte— lo que tiene es tontería supina en grado alfa. Tal cual.
    Un beso, Gabi.
    Cuídate.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. jajaja. completamente de acuerdo, Tal cual
      bESOSOOSS MAG

      Eliminar
  10. Si te comparo a los otros tu eres el ganador viva

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eso es porque me miras con buenos (y grandes) ojos. Todxs lxs que me leen de Miami me dicen lo mismo.
      gracias Mucha
      besosss multiples

      Eliminar
  11. De la habitación!! madre mía jajaja ahora a enfrentarse al abandono familiar
    Bss

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo mismo se han mudado a otra casa y les reclama él a los otros Ed.. abandono familiar
      besosss Sylvia

      Eliminar
  12. Síndrome de la cabaña puro y duro, no ya de la cabaña, sino de la habitación, para él cruzar el umbral de la puerta de su cuarto era todo un esfuerzo excesivo sin saber lo que se iba a encontrar al otro lado de ella.
    Muy bueno.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La salida de la habitacion la podrian dar em "planeta Calleja" (bueno, no sé si aun se llama asi)
      besosss Tracy

      Eliminar
  13. Tu temerario necesita una buena dosis de valor... Qué bien lo has narrado!
    Y tu otro relato, el de las burbujitas, también, ése me encandiló... (con su buena dosis de filosofía)
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. jaja . con una leccion (un filosofo) escondida en algunas burbujas esondidas
      bessooss MetaMaite (mimetaforista favorita

      Eliminar
  14. la vida de anacoretas impuesta ha descargado en los estados de ánimo nubarrones de desánimo. Ha sido impresionante la que nos HAN descargado de miedos encima, cuando eso tan raro y poco común que llamamos "sentido común" es la mejor protección. Tu personaje es un sujeto perfecto de la etapa. Un abrazo

    ResponderEliminar
  15. como el miedo es libre y cada uno tieene una sensibilidad distinta vamos a indultarlo del cargo de "agonias"
    abrazo grande roddolfo

    ResponderEliminar
  16. Muy bueno.Me ha gustado tu relato.Muy realista.Un cóctel de ansiedad: miedo,evitación y al final agorafobia o el síndrome del que trata.Ese relato podría ser el de muchas personas que viven en la angustia.
    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Podría ser la culminación de muchos, pero no creo que haya que llegar a tanto
      Saludossd José luis

      Eliminar
  17. Edmundo vivía muerto en vida y cuando quiso vivir ya nadie le esperaba.

    ResponderEliminar
  18. Jaja. Por lo menos le dejaron la casa.
    Saludoss Toro

    ResponderEliminar
  19. Esta pandemia ha creado muchos miedos, muchas fobias, y no todo el mundo es capaz de afrontarlo de la misma manera.

    Has hecho un relato que narra muchas historias personales en una. Habrá quien haya llegado al extremo que nos cuentas y otros, que sin llegar a tanto, habrán sufrido mucho para ir venciendo barreras.
    Y después están... todos los que no tuvieron tanta suerte. Todos los que se quedaron definitivamente atrás.


    Me ha gustado mucho como lo has enfocado, de una manera desenfadada y ligera. Aún así... da un pellizco en el corazón por todo lo que hemos pasado.

    Felicidades, es muy bueno. 👏🏼👏🏼👏🏼

    ResponderEliminar
  20. Lo de entender el encierro de distintas maneras, es lo que me trae loco,navegando entre los se cambian de acera cuando ven en la distancia a alguien sin mascarilla, y los que, como un amigo mío intenta convencerme, sabiendo que estuve 2 semanas en UCI, de que la enfermedad no existe. En fin ...seguiremos navegando hasta que esto se extinga.
    Gracias por tus comentarios y tú visita
    Besoss

    ResponderEliminar

Aunque lo parezca, no todo es tan negro.

Entradas populares