Este mes Rebeca nos reta desde su blog CRÓNICA DE LA LOCA QUE CAZABA NUBES a escribir un micro de 150 con la premisa de dar vida a un objeto inanimado

Podéis encontrar el resto de animaciones AQUI
Damián estaba en su despacho a punto de marcharse. Miró el reloj de la pared. «Las seis, o sea las cinco. Dentro de seis meses volverá a estar en hora. Mañana será otro día.
―¡Por favor… ―Creyó oír. Miró alrededor pero estaba solo.
El día siguiente se repitió la escena con cierta variación.
―Por favor, cámbiame la hora. No hagas como el año pasado. ―Damián intento mirar a su reloj de pulsera pero no pudo apartar la vista del de pared―. Mi razón de existir es marcar la hora real. Me condenas a muerte…―Damián no podía apartar la mirada ni moverse un milímetro mientras el reloj le hablaba. Finalmente calló.
Ya libre, Damián cogió un martillo, se encaramó a una silla pero en el trayecto de descarga de la herramienta, el reloj captó su mirada:
―Tú lo has querido. “Génesis 1.1: El primer día Dios creó…”
_(1).jpg)
Ohhh, no me digas que estampó el martillo sobre el reloj.
ResponderEliminarSi él solo deseaba dar la hora exacta, una hora de desajuste
es una hora menos de vida.
Besitos, y buna tarde de domingo.
Aunque era su intención, no pudo. El reloj podía paralizar a Damisn si captaba su mirada, y mientras le estuviera hablando. Y el reloj parece que tiene para hablar un largo rsto.
EliminarAbrazooo
El cambio de tiempo... ya viene, amigo, ya nos lleva por delante... sal del medio o súbete de un salto y agárrate fuerte de sus crines...
ResponderEliminarNo vale la pena resistirse mucho. Es una batalla perdida.
EliminarAbrazooo
Boa tarde de domingo, Gabilliante!
ResponderEliminarMuito interessante 'animar' o relógio...
Ele retrocedeu no tempo e fez o dono viver uma nova aventura.
Muito bom enredo e criatividade.
Tenha uma nova semana abençoada!
Abraços raternos
Gracias Roselía.
EliminarEl pobre reloj solo quería cumplir con su esencia, ni siquiera pretendía aventuras, si, colgado de la pared.
Abrazooo
!Ya es que no saben como matar el tiempo!
ResponderEliminarBueno, este era por pereza de ir cambiando y descambiar la hora. Ahora se va a estar paralizado sobre las silla hasta que termine de recitar la biblia. Y no sé si el reloj tiene autoreverse.
EliminarAbrazooo
Como sera la molestia de estar cambiando la hora que hasta los relojes cobran vida. Muy buena la historia muy creativa, la idea de animar un reloj para mostrar un problema, el de estar cambiando la hora. Por suerte acá en Argentina ya no se hace mas.
ResponderEliminarQue tengas un buen día
Abrazo
Como maltratamos a los objetos pensando que no tienen su corazoncito, a todos los que preguntaramos tendrían quejas.
EliminarEspero que os hayan dejado la hora buena.
Abrazooo
Un reloj muy inteligente, que supo defender su integridad física :)
ResponderEliminarUn abrazo.
Y su dignidad. El reloj tenía poderes.
EliminarAbrazooo
Primer verso del Enuma Elish: "Cuando en lo alto el cielo no había sido nombrado..."
ResponderEliminarSaludos,
J.
He mirado lo del enuma Elis, y para aquí no me sirve. El reloj quería prolongar su vida , así que mejor algo más largo.
EliminarAbrazooo
Pues tengo un reloj al que no le cambio la hora y puede que una "imposición" de martillo le siente bien. Abrazo
ResponderEliminarNo podemos enclaustrar el tiempo en un reloj, me parece bien la liberación, que proporciona un martillo.
ResponderEliminarAbrazo.
era el reloj que daba cuerda al mundo y ha reiniciado el apocalispsis, ¿verdad? Ahora todo tiene sentido.
ResponderEliminarNo hay nada mas extraño que un reloj que no "auto" regule esos cambios.
ResponderEliminarpor fortuna la mitad de los relojes cambian automaticamente
son los mas viejos los que son tercos y se quedan con otra hora
Tienes razón en que los relojes hablan...no lo dudo
ResponderEliminarEspero que tengas un buen día, Gabiliante.
Hay un león en mi blog esperándote,
Un saludo.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarPor lo que veo, el reloj al verse en peligro se vengó con una regresión fulminante al principio de los tiempos ;)
ResponderEliminarUn placer leerte.
Por cierto, me hace ilusión que te hayas animado a usar el banner de "lector cero", así que me lanzo con un par de sugerencias:
1) El primer párrafo ha de escribirse sin sangría.
2) Las comillas del pensamiento inicial de Damián están sin cerrar.
La parte en que interviene el reloj está perfecta con las acotaciones y no es fácil. ¡Enhorabuena!
Un abrazo enorme y gracias por animarte a participar.
Pero que miedo tener relojes así, tan enfadones que te aplican castigos divinos. Un estupendo relato que me deja pensando. Un abrazo
ResponderEliminarNo lo creerás, tengo un reloj con un circulo ocre y otro rojo en las horas: El ocre es para el invierno y el rojo para el verano, "yastá" solucionado, ja, ja, ja...
ResponderEliminar¡!aiiinnssssss!
Un abrazote.
Uuhh ese reloj sí que tiene todo el tiempo del mundo... Va un abrazo, Gabiliante.
ResponderEliminarPobres relojes.
ResponderEliminarCada medio año los operan y sin anestesia...
Es un microrrelato ingenioso, negro y con un giro deliciosamente cruel. Juega muy bien con la culpa cotidiana (ese reloj que nadie corrige en el cambio de hora) y la convierte en una pesadilla existencial absurdamente lógica. El remate bíblico es perfecto: el reloj no solo habla, sino que contraataca creando su propio tiempo y condenando a Damián con la misma indiferencia con que él lo condenaba a estar desfasado. En pocas líneas pasa de lo costumbrista a lo terroríficamente poético. Me encanta esa mezcla de humor español seco y castigo divino kafkiano.
ResponderEliminarSaludos!