miércoles, 7 de enero de 2026

LA FRONTERA AZUL

 Este mes EL TINTERO DE ORO nos reta a hacer un microrrelato basado e la intertextualidad, a saber, basado en otro tratando de deformarlo, torcer su trama y a ser posible mejorarlo. Yo he elegido una serie de tv antigua basada en en una leyenda china, que contrariamente a lo que pensaba , no fui el único que la vio. En realidad he fusionado dos series; la otra ya le veréis al final que si no destripo el desenlace.

 

Aquí podéis encontrar el resto de intertextualidades

 

Es una popular creencia que aquellos rebeldes encabezados por Lin-Chung estaban muy bien avenidos. Falso. El apellido del protagonista casi lo anunciaba. Había rencillas internas por la disputa del amor de Hu-San-Niang. Ella deseaba una amplia descendencia, pero esto truncaría su carrera de guerrera. Esa era la excusa que más habitualmente ponía Lin-Chung para no ser padre. Falsa de toda falsedad. La verdadera razón era que querer y poder no es lo mismo. Hu-San-Niang comenzaba a sospecharlo. Y la opción de buscar padre entre los revolucionarios más jóvenes no era posible; los celos de Lin-Chung se hubieran encargado de que el elegido perdiera la cabeza por amor; literalmente.

Así que decidió buscar padre allende los ríos. En este caso el Liang-Shan-Po. Y aquí viene la más gorda de las falsedades que rodea a esta leyenda. El color no se refería al de las aguas del rio, sino al de los habitantes del otro lado.

En una de las incursiones más allá del rio,  Hu-San-Niang fue apresada por aquellos enanos indígenas, y llevada a la seta del Líder. Sí, vivían en setas. El que quisiera un relato realista, se ha equivocado de cuento.

 

          Ambos se avinieron muy bien y pasados cuatro meses Hu-San-Niang tuvo su primer vástago. También fue el primero del líder de los indígenas, que a partir de ese día cambio su nombre a “Papa Pitufo”:

―Parece un marciano, pero lo querremos igual, ¿verdad, cariño?

 

Obviamente, la genética cromática se cumplió a rajatabla.

 

 

 

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