sábado, 19 de septiembre de 2026

LOS LUNES, A LA LUNA

Tras unas pequeñas vacaciones blogueras, vamos a retomar. Y para ello, empezaremos con el micro de EL TINTERO DE ORO. Este mes nos convoca MERCHE con el tema de los días de la semana; bueno EL día de la semana que elijamos. yo he escogido el lunes, pero no el odiado lunes; un lunes astronómico.


 Podéis encontrar el resto de efemérides AQUI

 

A Wolfang (Del indoeuropeo wolf: lobo y ang: ansia) su propia etimología lo definía. Salía las noches anteriores a la luna llena, buscaba su víctima y estudiaba sus rutinas. No quería improvisar. Pero aquel día, la segunda parte de su nombre tomó el mando:

―¿Qué haces? ―inquirió ciertamente molesta la chica.

―Soy un hombre-lobo y te voy a devorar.

―Pero ¿tú eres tonto o qué mierda te pasa? ¿Dónde está el pelo? ¿Y las fauces? Mira la luna, imbécil. Luna llena es mañana martes. Además, yo también soy licántropa. Así que ¿qué? ¿También eres caníbal?

A Wolfang le había traicionado la impaciencia, y ahora se le amontonaban las circunstancias imprevistas. Entre los lobos no hay mucha diferencia entre gula y lujuria, así que…

Licania no puso muchos impedimentos, y además quedó embarazada. Los licántropos no copulan entre ellos porque son híbridos, y por tanto estériles. Se habían confabulado tantas circunstancias…

Siendo lunes, día de la luna, y dos licántropos los copulantes, resultó que la descendencia también lo fue. Y no solo eso, también cambió su condición: Ya no se transformaba solo con luna llena, se transformaba todos los lunes.

Dado lo extraordinario de la situación, Wolfang se divorció de su esposa estrictamente humana y se juntó con Licania. Ambos idearon un plan para cuando al adolescente-lobo, le apremiaran las hormonas. Había que buscar una joven vampira para él. Así, su descendencia, no solo saldría los lunes, sino todas las noches. Ocasionalmente hay que dar un empujoncito a la perezosa Evolución.

 


 

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