Vuelvo a participar en el reto juevero, que esta semana organizan Patricia y Rosana desde su blog ARTESANOS DE LA PALABRA. Se trata de armar un relato basad en alguien que se encuentra una corbata tirada en un parque.
Esto ha salido

AQUÍ podéis encontrar el resto de corbatas
Ambrosio Primero estaba sentado en un banco del parque mirando como una señora alimentaba a las palomas. Iba a advertirle que eso que estaba haciendo está prohibido, pero ¿para qué? No le haría caso, o estaría sorda, y sino pues que pagara la multa. A Ambrosio no le gustaba la gente; no tan poco como para denunciarla él mismo pero era así hace mucho. Desde que nació. Incluso antes. Le venía por herencia. También le venía por herencia el poco dinero que aún le quedaba a la familia. Era la única cosa buena que le llegaba por esa vía.
Anselmo Primero era su padre. Y digo bien: “era”; pretérito imperfecto. Si hubiera sido perfecto ―”fue”―, su padre estaría muerto, y él sería Rey. Rey destronado, pero Rey. Bueno, destronado no. Para eso debería haber sido entronado antes, y ni su padre, ni su abuelo, ni nadie en muchas generaciones lo había sido. Desde hace ciento cincuenta años en aquel país mandaba la Sra. República. Pero Ambrosio estaba orgulloso de su linaje aunque no le sirviera para mucho. Eso pensaba él. Vivir sin trabajar es mucho, pero no haberse estrenado es mucho más. Aun así hacía muchos años que no presumía de su linaje. Había comprobado que resulta más bien contraproducente
Desde la abolición de la monarquía ―pacífica, todo hay que decirlo―, su familia había adoptado el apellido “Primero”. El Rey abdicado decidió además, que el nombre de todos sus descendientes, de la rama principal, por supuesto, empezaría por “A”. De este modo no se podían repetir porque entonces el apellido debería cambiar.
Pero todo esto ya no importaba. Su linaje se iba a extinguir porque él no iba a tener hijos aun en el hipotético caso de que encontrara esposa.
Entonces la mujer se fue. La de las palomas. El rebaño la siguió, y dejo al descubierto una corbata que en un principio pareció seguirla también, pero solo fue una inercia. En cuanto divisó a Ambrosio se detuvo, y se encaminó, o sea, se arrastró hacia él. La corbata iba con su nudo hecho, por su puesto; de otro modo no habría podido desplazarse. El cuello iba por delante y levantado, a modo de cobra. Se plantó delante de él y esperó. Cuando el príncipe intentó cogerla ―más por curiosidad que por necesidad― la corpiente le atacó enlazándolo por el cuello. El humano cerró los ojos asustado, y sintió como una lengua intentaba entrar en su boca; entonces los abrió y se apartó de un salto. “Croak” fue lo único que se le ocurrió decir.
Hola Gabilante, sin palabras me dejaste. Me ha encantado ese comienzo tan serio, con Ambrosio, su linaje, la República, los nombres de la familia y toda esa dignidad heredada… para terminar apareciendo una corbata con complejo de cobra.
ResponderEliminarY ese “Croak” final es sencillamente impagable. Después de tanta pompa, que al pobre príncipe solo se le ocurra decir eso me ha hecho mucha gracia. Un abrazo
No sé si es adecuado el titulo porque croak no sé si es una onomatopeya aceptada. De todos modos, es lo unico que saben decir los sapos.
EliminarGraciss por pasar y comentar.
Abrazooo
A ver si era Moisés bis, el uno convertía el cayado en serpiente, y el Moisés este bis la corbata en reptil. Por cierto, lo del rey poniendo nombres a sus descendientes que empezaran por A me recuerda un hecho real. El padre del escritor norteamericano Ambrose Bierce, amante de la literatura y de lo reiterativo, puso a sus trece hijos nombres que empezaban por A:
ResponderEliminarAbigail, Amelia, Ann Maria, Addison, Aurelius, Augustos, Almeda, Andrew, Albert, Ambrose, Arthur, Adelia y Aurelia.
Sobre el escritor me invento algo en mi úultima entrada. Salud.
La serpiente iba por halloween disfrazada de corbata, que da mas miedo. Y Ambrose creo que quería sutolimitar su capacida reproductiva. Cuando se acaben los nombres...
EliminarGracias por pasar y comentar. Luego paso por lo tuyo.
Abrazooo
Muy buen giro... la corbata, sospecho, era republicana y no tenía ninguna intención de revertir el orden constitucional.
ResponderEliminarYa te digo. De animalizar a cosificar solo hay un paso. Luego solo hay que extinguir la amenaza monarquica, aunque en este caso, creo que se extinguía ella solita.
EliminarGracias por pasar y comentar.
Abrazooii
Suelo repetir que admiro a la gente que puede hacer relatos con tanta facilidad a partir de un disparador
ResponderEliminarMe ha gustado mucho el tuyo en el que abundan detalles del personaje principal y de su situación en la vida que no le ha sido muy satisfactoria por lo visto en ningún momento
Y este tema de la corbata que parece aislado pero en realidad viene a sumar una cosita más a su historia que ya de por sí es compleja
Un final inesperado que la verdad me ha encantado
Te dejo un abrazo grande y el deseo de una buena semana para seguir creando cosas originales cómo está
Esta vez la vida le ha dado un zarpazo mas notable que los anteriores, que no lo eran tanto como él creia. Ahora le tocará buscar una sapa y espersr algun otro beso.
EliminarEso de sacarse relatos de la manga, contrariamente a lo que se podía esperar, antes me costaba menos.
Abrazooo y gracias por pasar y comentar
Disfrutando de tu historia había olvidado a la corbata pero ella como protagonista no se iba a ir haciendo mutis. No dejas un final anfibio que me ha sacado una sonrisa. Abrazos
ResponderEliminarNo se te escapa una. El plamteamiento ya me ha cubierto el.limite de palabras. Pero me gusta como ha quedado.
EliminarAbrazooo y gracias por pasar y comentar
¡Jolín con la corbata ! No me gustaría encontrármela. Es un final sorprendente.
ResponderEliminarAbrazos
No corres peligro. Aqui en España solo corre peligro Leonor. Ahora que seres princesa de otro pais...
EliminarAbrszooo y gracias por pasar y comentar.
Lo mas bonito que puede tener hoy en dia un pais es una familia Real..... lastima que ahora por moda los paises quieren tener presidentes.
ResponderEliminarCulpa de los franceses que se pusieron a guillotinar a diestra y siniestra a los nobles....
BARBAROS
Por eso Ambrosio esta en esa precariedad.
Y por si no fuera poco tener de enemigos a los antimonarquicos.... ahora tambien le cae un hechizo .... pues los magos desde antes del quijote tambien hacian sus maldades en contra de principes y grades caballeros.
Algun escape y alivio debera tener nuestro buen Ambrosio que para mi es hombre justo y recto
Pues sí que tienes razon. En realidad, todo le ha venido por herencia,. No ha renido medio de esvapar y ahora esto. Estoy por mandarlo al Tintero fuera de concurso.
EliminarAbrazooo y gracias por pasar y comentar
Esa corpiente es de temer y el pobre Ambrosio como buen príncipe solo puedo croar del susto.
ResponderEliminarMe encanto toda la historia y como la fuiste desarrollando, me sorprendiste en ese final de corbata-cobra, muy buena idea.
Muchas gracias por participar de nuestra propuesta, me alegra mucho que te haya inspirado y hayas logrado una historia tan buena.
Un abrazo y feliz finde.
PATRICIA F.
No sé yo que decir de Ambrosio me has dejado descoloca .
ResponderEliminarMejor hago como la mujer que daba de comer a las🕊️me voy de puntillas por si la corbata lanza su bipara lengua y me atrapa.
Un abrazote
Esse Ambrósio e sua linhagem me fez pensar...
ResponderEliminarA mulher dos pombos, a gravata que se movia...
Tudo bem enquadrado na tua história e então, para quem já estava gostando, surge o "croack" revelador!
Ficou show!
abraços praianos, chica
De dónde saca tu cabecita loca su fuente de inspiración, Gabi? Jaja nunca adivino hacia donde vas a disparar! Jaja. Un abrazo
ResponderEliminarMuy original. Un beso
ResponderEliminarY el príncipe encantado siguió caminando, o croando, jeje. Una historia original. Un abrazo
ResponderEliminarEs que hay corbatas muy osadas… ¡y asquerosas! Eso de que una corbata puede moverse por llevar el nudo hecho es de sobra conocido.
ResponderEliminarEste toque de realismo fantástico me ha parecido muy apropiado para rematar la descripción, tan certera e ingeniosa, de Ambrosio Primero. Aunque, si algún descendiente suyo llega a reinar, ¡tendrá que cambiarse el apellido! 😁
El de sangre real era un sapo que no haba encontrado una princesa que le quitara el hechizo. Si es qie las monarquías están pasadas de moda, jejeje
ResponderEliminarSospecho que la corbata fue enviada para acallar su posible elocuencia, para evitar un regreso de la monarquía.
ResponderEliminarAunque no era necesario, era un principe sin princesa y sin herederos.
Bien contado.
Amigo Gailiante, boa noite d epaz!
ResponderEliminarCriou uma história inusitada.
Inclusive aliou um pouco da história como sendo real real à fictícia.
Excelente!
Tenha dias abençoados!
Beijinhos fraternos