Esta semana nos convoca Myriam desde su blog DE AMORES Y RELACIONES, con un tema muy interesante. UN MANUSCRITO ROBADO. Voy llegando tarde, y no me fijé en que había cinco subpropuestas, hasta que ya lo habia acabado. O sea que no es un relato de misterio y aventuras, o sea que es un poco de coña de personajes recientemente introducidos, pero que es independiente. Esta basado en algo que corría por la red esta semana.
Podéis ver el resto de propuestas AQUI
La Clares estaba supercontenta. La noche en vela que acababa de pasar había dado sus frutos. Podía haber estudiado para el examen, pero una vez empezó el proyecto, se entusiasmó tanto, que le resultó imposible dedicar la noche a otra cosa.
―Mira esto.
―¿Qué le pasa?
―Cógelo ―insistió la Clares.
―¿Qué le pasa? ―preguntó la Carrillo tomando el botecito, un poco harta de tanta insistencia.
―¿Te parece normal? ―Hubo un silencio mientras su compañera repasaba el objeto― Mírate las instrucciones.
―¿Las instrucciones de un bote de típex? ¿Estas tonta o qué? ―Pero después de mirarlas su tono cambió―. Wallaaaa… ¡¡Qué hija de puta!!
―Trae ―dijo la Clares arrebatándoselo de las manos―. Ja, ja ―se carcajeó orgullosa mientras se alejaba. La Carrillo se quedó con dos palmos de narices.
Llego el examen. Todos entraron, tomaron asiento, desplegaron el contenido de sus estuches sobre el pupitre y esperaron la hoja de examen. La Carrillo se giró, sonrió a su amiga, luego cogió el típex que tenía sobre su mesa, lo miró detenidamente, y lo volvió a colocar en su sitio.
Aquello sorprendió a la Clares; tomó su propio bote y leyó las instrucciones en diagonal: “Modo de empleo… mantener fuera del alcance… tóxico… inflamable…”, en vez de las fórmulas matemáticas que había estado copiando en miniatura durante toda la noche.
―¡Seño, Seño! ―requirió levantando la mano, aunque no espero el permiso para hablar―: La Carrillo me ha robado el bote de típex ―se arriesgó a acusar.
―Es mentira, Seño. Ella tiene el suyo en su mesa.
―Es verdad, Clares. Tú ya tienes el tuyo.
―Me lo ha cambiado. El mío estaba lleno y este está vacío. Además el mío es marca Galatex. ¿Cómo iba a ver la marca desde aquí?
La profe se aproximó, cogió el bote y se lo separó para ver mejor la marca. Las dos chicas se miraron asustadas. Luego ambas se fijaron en las gafas de la maestra que estaban sobre su mesa. Volvieron a mirarse. La profesora, disgustada por no ver bien la marca del bote, cogió tambien el típex del pupitre de la Clares, se dio la vuelta y se dirigió a su mesa clavando tacones, enfundada en su estrecha falda. Abrió el cajón y metio ambos botes. Luego se dirigio a las mesas de ambas alumnas.
―¡Arreglado! ―exclamó triunfante depositando un lápiz y una goma encima de cada pupitre.
