viernes, 10 de diciembre de 2021

LA PRESBICIA

 Esta semana nos convoca Myriam desde su blog DE AMORES Y RELACIONES, con un tema muy interesante. UN MANUSCRITO ROBADO. Voy llegando tarde, y no me fijé en que había cinco subpropuestas, hasta que ya lo habia acabado. O sea que no es un relato de misterio y aventuras, o sea que es un poco de coña de personajes recientemente introducidos, pero que es independiente. Esta basado en algo que corría por la red esta semana.

Podéis ver el resto de propuestas AQUI

 

Comprar Corrector líquido Tipp-Ex Rapid online | Modulor 

 

          La Clares estaba supercontenta. La noche en vela que acababa de pasar había dado sus frutos. Podía haber estudiado para el examen, pero una vez empezó el proyecto, se entusiasmó tanto, que le resultó imposible dedicar la noche a otra cosa.  

          ―Mira esto.

          ―¿Qué le pasa?

          ―Cógelo ―insistió la Clares.

          ―¿Qué le pasa? ―preguntó la Carrillo tomando el botecito, un poco harta de tanta insistencia.

          ―¿Te parece normal? ―Hubo un silencio mientras su compañera repasaba el objeto― Mírate las instrucciones.

          ―¿Las instrucciones de un bote de típex? ¿Estas tonta o qué? ―Pero después de mirarlas su tono cambió―. Wallaaaa… ¡¡Qué hija de puta!!

          ―Trae ―dijo la Clares arrebatándoselo de las manos―. Ja, ja ―se carcajeó orgullosa mientras se alejaba. La Carrillo se quedó con dos palmos de narices.

          Llego el examen. Todos entraron, tomaron asiento, desplegaron el contenido de sus estuches sobre el pupitre y esperaron la hoja de examen. La Carrillo se giró, sonrió a su amiga, luego cogió el típex que tenía sobre su mesa, lo miró detenidamente, y lo volvió a colocar en su sitio.

          Aquello sorprendió a la Clares; tomó su propio bote y leyó las instrucciones en diagonal: “Modo de empleo… mantener fuera del alcance… tóxico… inflamable…”, en vez de las fórmulas matemáticas que había estado copiando en miniatura durante toda la noche.

          ―¡Seño, Seño! ―requirió levantando la mano, aunque no espero el permiso para hablar―: La Carrillo me ha robado el bote de típex ―se arriesgó a acusar.

          ―Es mentira, Seño. Ella tiene el suyo en su mesa.

          ―Es verdad, Clares. Tú ya tienes el tuyo.

          ―Me lo ha cambiado. El mío estaba lleno y este está vacío. Además el mío es marca Galatex. ¿Cómo iba a ver la marca desde aquí?

          La profe se aproximó, cogió el bote y se lo separó para ver mejor la marca. Las dos chicas se miraron asustadas. Luego ambas se fijaron en las gafas de la maestra que estaban sobre su mesa. Volvieron a mirarse. La profesora, disgustada por no ver bien la marca del bote, cogió tambien el típex del pupitre de la Clares, se dio la vuelta y se dirigió a su mesa clavando tacones, enfundada en su estrecha falda. Abrió el cajón y metio ambos botes. Luego se dirigio a las mesas de ambas alumnas.

          ―¡Arreglado! ―exclamó triunfante depositando un lápiz y una goma encima de cada pupitre.

miércoles, 10 de noviembre de 2021

GALLEGO VELOZ

 Esta semana nos convoca NEOGEMINIS, con un tema a elegir entre la VENGANZA, y ... no me acuerdo del otro, si que he elegido la venganza. No es que sea una venganza muy terrible, pero podia haber costado la supervivencia de la Galaxia. Podeis ver el resto de aportaciones AQUI  


          Soy un horrible emigrante. Nací en El Ferrol y hasta los dieciocho no salí de Galicia, y maldita la hora. Los principios no vamos a decir que fueran tan malos. Mi primera parada fue en la luna. Me apunte a un proyecto de relaciones interespeciales. No era de reproducción, como podría pensarse por lo de interespeciales. Era puro sexo, y no puedo decir que las extraterrestres estuvieran mal. Estaban todas bastante potables, y no precisamente para bebérselas. Pero a los dos meses ya me entró la morriña. Como tan corto espacio de tiempo, no me parecía suficiente para ser un emigrante como dios manda, aproveché una visita de la Armada Imperial al satélite terrestre, para alistarme.

          Me convertí en todo un miembro de la Flota Imperial, destinado en un Destructor Estelar, hasta que me asignaron a la Estrella de la Muerte. En la nave, la morriña era insoportable, mucho más aburrido que en la luna, y encima sin marcianas. Pero en aquella Superestación espacial, la más grande y poderosa construida en cualquier tiempo conocido, tenía su encanto. Ni en diez años la habría recorrido entera. Pero no hicieron falta más que dos, para que mi pegajosa amiga, la morriña, volviera a aparecer. El caso es que cuando firmas con el Imperio, es de por vida. Las dimisiones hay que presentárselas personalmente a Darth Vader, y como que no apetece mucho. Yo, ni siquiera soy su hijo.

          Pero eso no iba a impedirme, por lo menos, intentar escapar. Por aquel entonces yo ya sabía pilotar, pero no podía robar un destructor, y con un caza no llegaría a ningún sitio. Además, yo no quería ir a ningún otro sitio que no fuera El Ferrol; aunque fuera por etapas, necesitaba tener una cierta perspectiva de éxito.

          La casualidad me hizo coincidir con un par de rebeldes que venían con un mono gigante, a rescatar a una princesa. Hice un pacto con un tal Han, por el que yo le proporcionaba dos trajes de soldado imperial, y si lograban fugarse, me llevaban con ellos, pero los cabrones, si me descuido me dejan más tirado que una colilla.

          Conseguí colarme a escondidas en su nave, el Halcón Milenario, mientras ellos se peleaban con el jefe. Una vez dentro, iba a ser complicado convencerlos de que antes de ir a no sé qué coño de base rebelde, debíamos pasar por El Ferrol.

         

          ―Chewie, encárgate tú de ponerte a los mandos, que me está llamando la princesa Leia ―ordenó Han Solo su copiloto.

          «Iros a tomar por culo, cabrones, que me ibais dejar tirado», pensé yo poco antes de poner rumbo a la Tierra. Una vez entramos en la atmosfera, busqué el Atlántico, apunté a El Ferrol, pero la nave esa, corría que te cagas, y tuve que echar el ancla sideral, si no, me cargo a mi pueblo entero. Luego me quité el disfraz de mono gigante, y los zancos que me había puesto por dentro, para dar la altura, y me bajé. Desde la orilla vi que se asomaban todos por la ventana, y el mono braceaba cabreado, después de que lo rescataran de la bodega, supongo.

          Un par de años después, vi en la película, que aun llegaron a tiempo a la base rebelde, y destruyeron la Estrella de la Muerte; pero los muy cabrones, ni siquiera me mencionaron.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


domingo, 31 de octubre de 2021

LA LÍNEA RECTA

Este es un microrelato escrito para la convocatoria de la semana pasada

de RELATOS EN CADENA de la cadena SER. Máximo 100 palabras sin contar título 

ni la frase de inicio (en negrita)

 

❤️San Valentín o San porque Sí🎁 | Blog Paula Alonso 

 

          «Quizás sea mejor no llevarles la contraria», pensó Kraven justo antes de lanzar el rifle por los aires.

          Luego dio media vuelta y apretó a correr. Los comienzos fueron duros, pero poco a poco fue adquiriendo velocidad. Se dirigió todo recto hacia un enorme baobab que vio a escasos metros, pensando en aquello de “la distancia más corta entre dos puntos…”.

          El temblor de la tierra impedía que sus pies coincidieran con el suelo en el momento oportuno.

          Luego pensó en aquello de “cuando una fuerza irresistible se encuentra con un objeto inamovible…”. Y en eso estaba, cuando la manada de ñus le pasó por encima.


domingo, 17 de octubre de 2021

CRIMENYCASTIGO

 

 

 ESTE ES UN MICRO PARA EL RETO DE OCTUBRE QUE LÍDIA CASTRO NAVAS  PROPONE EN EL APARTADO  ESCRIBUR JUGANDO DE SU BLOG.

ESTE MES SE TRATA DE ARMAR UN RELATO DE MAXIMO 100 PALABRAS CON LOS ELEMENTOS DE LAS FOTOS, A SABER, ESCARABAJO, FRASCO DE PERFUME Y HUELLA DIGIGITAL.

EL TITULO ES ASI, TODOSEGUIDO, PARA NO PLAGIAR. NO TIENE NADA QUE VER CON QUE ME PASARA DEL LIMITE DE PALABRAS

 

 

          Cleo se perfumó  y dejó el frasco abierto, antes de meterse en su baño de leche de burra. Quería que Marco la encontrara allí,

♫“embádurnada de leche,

con las manos en la masa”♫.

          A la mañana siguiente se descubrió el crimen. La policía concluyó que el escarabajo confundió el tapón esférico del frasco de perfume con una de sus pelotas, y lo echó a rodar. Deslumbrado por los reflejos de la novedosa pelota, cayó de la mesa haciendo añicos el tapón. Un despiadado testigo castigó al escarabajo aplastándolo con el pulgar. La policía extraerá la huella digital del caparazón… puajj!

Entradas populares