domingo, 2 de agosto de 2020

PATRULLANDO LA PISCINA


Imagen de EL BIC NARANJA


El calor era agobiante. Eran las cuatro de la tarde, la peor hora del día. Ray estaba en bañador mirando por la ventana del semidesierto hotel, hacia la piscina. La vestimenta era indicativa de que subconscientemente estaba predispuesto a delinquir. “Prohibido bañarse”. El hotel, y la comunidad autónoma que lo circundaba, habían caído a “Fase Cero”. Hacía ya cuatro años del primer confinamiento. “Fase Cero” era como… no sé si se acordaran; con esto de los nuevos síntomas, seguramente habrá muchos que no se acuerden. Para que me entiendan, el gobierno va a sacar a votación un proyecto de ley, para que los que tengan penas de cárcel de menos de cinco años, las cumplan en un hotel en “Fase Cero”. Pero este no era el caso. A Ray la fase cero le había pillado allí.

Había contado nueve personas en el hotel, aunque hace tres días había contado trece, y lo cierto es que no sabía cómo habían podido escaparse. Porque se habían escapado. Aquí no hay excusa de supermercado, te lo traen todo a la habitación. Pero le daba igual. Se iba a bañar. Estaba harto de ver películas. Además, solo daban películas de policías; querían meter el miedo subliminal en el cuerpo. El otro ya estaba. Robocop, Robocop II, Cop land, Cop car, Robocop la nueva. Estaba hasta los mismísimos de “cop”. Pensó en ir a ayudar a su hijo a pintar ACABs, y demás mierda antimaderos, cuando saliera de allí. Desde las nueve de la mañana comiendo patatas fritas y viendo pelis de “cops”. Ya no aguantaba más. A esta hora, todos los que no estaban en brazos de Hades, estaban en brazos de Morfeo. Nadie le iba a ver. Bajó y  se aproximó a la orilla de la piscina pero antes de meterse se le ocurrió que el agua podía estar próxima al punto de ebullición. Metió el dedo gordo del pie  en el agua, aguantando el equilibrio. Estaba caliente pero no ardiendo. Se sentó al borde, para no hacer ruido al lanzarse y entonces se oyó:

―O sea, que a bañarse, ¿eh?

―¡Su puta madre! ―murmuró para sí mismo mientras sacudía la cabeza de un lado a otro buscando a su interlocutor. No vio a nadie. Se deslizó disimuladamente hacia una de las hamacas y se tumbó en ella. Aquello sí que estaba en su punto de ebullición, pero aguantó como un jabato. Le invadió la empatía, cuando pensó en el entrecot que se comió el mes pasado en el asado que organizo su amigo “Che-viste”. Siguió buscando, pero solo vio fuera de lugar, cuatro mascarillas al borde de la piscina, y un flotador-unicornio gigante que circulaba por al agua a pesar de no soplar ni una brizna de aire. Se levantó porque no podía aguantar más, y dio una vuelta a la piscina. «Carajo, aquí no hay nadie», pensó. Dio la espalda a la piscina y oyó claramente a escasos centímetros de su cogote.

―Y encima sin mascarilla…

―¡Su puta mad… ―Y se interrumpió mientras se giraba bruscamente, y se encaraba con el flotador-unicornio. «Joder. ¿Me está hablando el puto flotador?», pensó. Luego volvió a asegurarse de que no había nadie que le pudiera ver, y se lanzó―: Tú tampoco llevas.

―Yo no respiro, ni tengo virus.

―¡Nos ha jodío! Ni tampoco hablas, y yo estoy aquí… ―volvió a mirar para todos lados― …hablando con un puto globo ―terminó bajando la voz como si el flotador no le oyera―.

―Además, es usted un maleducado y un mal hablado. No crea que voy a olvidar que antes le ha faltado dos veces a mi madre. O sea que aparte de denunciarle por bañarse, y por no llevar mascarilla, le voy a denunciar también por blasfemar.

―¡Nos ha jodío el puto globo! ―A estas alturas ya estaba que se subía por las paredes―. ¡El puto globo me va a… ¡Joder! Pero, ¿qué coño hago hablando con un flotador? Estoy fatal. Me tengo que despejar. Me doy una zambullida aunque me oigan… ―Y saltó.

En aquel mismo instante eyectó el cuello del flotador-unicornio-gigante, transformándose en algo parecido al “Tiburón” de Spielberg, pero asumiendo la actitud que se muestra en esos videos de susto que mandan por wasap. La acción de engullir a Ray en el aire, y volver a convertirse en un apacible e inofensivo flotador, no duro más allá de un segundo.

Esta vez nadie escupió una indigesta mascarilla al borde de la piscina, y nadie multó al flotador por guarro. Cuando se dio la vuelta para seguir dando vueltas a la piscina, se pudo leer en una chapa pegada al hipotético culo: UNICORN-COP.



Relato ideado en base al dibujo mas arriba expuesto para

EL BIC NARANJA: Viernes creativos: Verano 2020

14 comentarios:

  1. es que hay que ver coño, tanto, tanto cop. Y el tipo de color naranja sin mascarilla.

    Saludos

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    1. Los color naranja... Tibios.
      Ni rojos, ni amarillos
      Que puedes esperar?
      Saludos

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  2. Qué poca solidaridad, mira que ir sin mascarilla. :-). Imaginativo texto, cuajado de chispas. Y de palabrotas :-), más que reales.

    Muy bueno. Un abrazo

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  3. Que haríamos sin las palabrotas. Habrían más asesinatos. El antisistema trasnochado habría ido a por una aguja para pinchar el globo
    Gracias besos y abrazos

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  4. La poli está en todas partes.
    En realidad vivimos en una gran cárcel.
    Muy bueno.

    Saludos.

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    1. He pensado, aunque prefiero no decirlo, pero esto les ofrece una magnífica justificación para tenernos ultracontrolados, y no meramemte supercontrolados, como estamos ahora
      Saludos toro

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  5. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  6. escribir no es hacer letras es marcar la diferencia para el triunfo de culquier cosa que hacemos

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  7. Uff... Estoy espeso, pero gracias por opinar
    Saludos

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  8. ¿Cuatro años del primer confinamiento? ¡No jodas!

    Muy divertida tu entrada y espero que sea sólo tu imaginación y nunca un presagio.

    Me alegra descubrir que también escribes, además de comentar.

    Un abrazo

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  9. Oyeeee.. Que ya hace un mes que escribo eehh... Bueno más o menos. Y me alegra que me hayas comentado porque quería pedirte permiso para referenciaRte en el relato de los plops(que creo que participas) uun persónale te mencionara, si me das permiso. Es algo simpático, nada raro, eh?

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    1. Mientras no sea para insultarme, jejeje.
      No participo en esos relatos, pero igualmente tienes mi permiso para mencionarme (con cariño, porfa). Ya estoy curiosa

      Un abrazo

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Aunque lo parezca, no todo es tan negro.

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