sábado, 4 de abril de 2026

AL QUE NACE PA MARTILLO...

 Este mes EL TINTERO DE ORO nos invita a hablar sobre el destino, apoyándose en "Cien años de soledad". No se trata de imitar a García Márquez (por suerte). Solo de hablar del destino que tan presente está en esa obra. Yo ya lo reflejo en el titulo, que es un refrán sobre ese tema (bueno, medio refrán, el lector ya lo acaba), y además resume la historia del protagonista.

 

 AQUÍ podéis encontrar el resto de destinos.

 

Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana, vivía…

¡Meee! (Rayita ondulada roja debajo de “vivía”). ¿Qué pasa ahora? Lleva tilde, está bien puesta, sin mayúscula… Ah, ya… no es cosa del corrector; es cosa de la I.A., que ya me conoce y sabe lo que voy a escribir. Y como siempre, tiene razón… Jamerio no vivía. Era un objeto. Mejor volvemos a empezar…

Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana, existía Jamerio, que no era una persona sino un objeto. Más bien, un invento fracasado. Ya imaginaréis que, tal y como su propio nombre indica, Jamerio era un martillo, aunque en aquella galaxia esta palabra no existía porque no existía el objeto. Jamerio era un martillo capaz de clavar clavos de un solo golpe. ¿Y por qué era un invento fracasado?, os preguntaréis. Pues porque hacían falta dos personas para clavar un clavo.

Ahora me estoy adelantando. Se me olvidaba comentar que…

En este planeta tan lejano, las personas eran mancas. Obviamente esta palabra tampoco existía; en este caso, porque todas las personas lo eran. Todos vivían en pareja. Más que para usar un martillo, para atarse los cordones, mecanografiar, y cosas así. En el resto de su anatomía eran iguales que los humanos. Dos ojos, quince dedos ―o sea, cinco por extremidad―, sangre roja compuesta por plasma, plaquetas, hematíes, leucocitos y darvinitos ―en este planeta ya los habían descubierto―. Los darvinitos, son unas células sanguíneas…

Me estoy yendo por los cerros de… Y además estoy metiendo muchos personajes.

A Jamerio le habían inculcado desde su concepción que estaba llamado a ser un gran invento a nivel global, pero el tema este de que la gente fuera manca ―en adelante “monobraquios”―, y sobre todo la existencia previa de grapadoras neumáticas, eléctricas y de batería estaba dificultando su ascenso al trono de las herramientas. Le costó muchos años de espera en el museo de objetos inútiles. Esto de “inútiles” le dolía especialmente porque él estaba destinado a ser uno de los inventos más importantes de la Historia con mayúscula.

Durante todos estos años, los darvinitos iban haciendo de las suyas. Aunque es dudoso que fuera por la necesidad de clavar un clavo sin compañía, hay opiniones para todo. Estas células sanguíneas son, como su propio nombre indica, las responsables de las mutaciones genéticas. También, como su propio nombre indica, aumentan en cantidad y en actividad con la ingesta de vino.

Se desconoce cuál fue el origen del aumento de su consumo, aunque se sospecha que se debió a varios años de sobreproducción de uvas. Lo cierto es que las mutaciones se multiplicaban entre la población. La trioftalmia fue una de las más comunes, pero los cerebros acababan por colapsar al no tener capacidad para procesar imágenes tridimensionales. A la tripedia le pasaba más o menos lo mismo. En cambio, la dibraquia, en su primera aparición, ya triunfó. En unas cuantas generaciones el dibraquismo se extendió por todo el mundo. La gente, con eso de la mayor ingesta de vino, también se volvió mucho más “sexualmente activa”, y como suele decirse, una mano lava a la otra. Bueno, esta expresión, allí, tampoco existía.

El caso es que poco a poco, la dibraquia comenzó a ser la característica dominante. Las discusiones entre los genetistas sobre si había un cambio de especie, o de si simplemente se trataba de una mejora genética, comenzaron a inundar los informativos.

Por aquel entonces un dibraquio, de profesión carpintero, visitó el museo  de objetos inútiles y se enamoró de Jamerio. En cuanto llegó a su taller, copió el diseño sin mucha dificultad. Tal como la especie evolucionaba, sus preferencias iban cambiando, de usar grapadoras a usar martillos. Es una evolución lógica. No nos vamos a engañar; no libera las mismas endorfinas apretar el botón de una grapadora, que meter un clavo entero, no importa la longitud, de un solo golpe; además el martillo se desgasta mucho menos.

Piénsenlo. Visualicen. Cierren los ojos. Meter un clavo de un palmo de un solo golpe. Mmmm… Bueno, no se me distraigan.

Poco tiempo después, un descendiente del inventor original de Jamerio, de profesión inventor, por supuesto, ideó un mecanismo que acoplado a los últimos modelos de jamerio ―en aquel planeta nunca llegó a existir la palabra martillo― dejaba caer del cielo ―o sea, desde lo alto del operario que lo usaba― los clavos, que iban a presentarse, mínimamente hundidos, en el lugar donde debían ser clavados. De este modo el operario solo debía liberar el brazo… y las endorfinas

Visualicen.

Este invento fue otra revolución mundial; incluso a nivel genético. Permitía a los monobraquios que aún quedaban, usar los jamerios con la misma eficacia que los dibraquios.

Y aquí empezó el declive de la dibraquia.

 

 

 

18 comentarios:

  1. Todo ello nosotros aquí en la miserable tierra, sin saberlo. Aquí aun tiramos misiles en vez de hundir clavos con un toque.
    ¡Genial, un abrazo!

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  2. Buenas, Gabi.
    Hoy tu imaginación nos llevó procesos mundos desconocidos y vamos fye toda una aventura.
    Este sábado de gloria infinita te has elevado más allá de las galaxias.
    Siempre es un placer leerte.
    Un abrazote y buen fin de semana.

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    1. Muchas gracias, Campi.
      Esta vez salio poco pegado a tierra. Y a la T ierra.
      Abeszooo

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  3. Hola, Gabi, vaya mundo de fantasía abismal nos has preparado, pobre jamerio, sucumbió a la evolución..., era su destino, ¿lo será también de cualquier tipo de vida?
    Muchas gracias por participar en el reto del Tintero.
    Un abrazo. :)

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  4. Nooo. Sucumbió la evolucion al Destino de Jamerio, que debia ser un invento importante. evolucion con minuscula y Destino con mayuscula.
    Graciaspor la convocatoria. Estaba cagao con lo que pediría 100 años de soledad
    Abrazooo

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  5. Menudo relato te has marcado, Gabi. Imaginación en estado puro.
    Un abrazo y mucha suerte en el concurso.

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  6. Al igual que en "Cien Años de Soledad" has creado tu propio universo, con sus propias reglas, con sus peculiares habitantes, que parecen estar en una carrera evolutiva, aunque no queda muy claro si evolucionan o van para atrás jajaja. Desborde imaginativo aderezado con humor que vuelve la lectura algo muy agradable, mmmmh esas endorfinas.... Saludos.

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  7. Vaya derroche de imaginación. Menuda fauna que has creado alrededor de un martillo ¡ Ah perdón! que ese palabro no existe en ese mundo tan complejo en el que te has erigido como creador dibraquico supremo.
    Abrazo con los dos brazos, no solo con uno, que eso es imposible, o casi.

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  8. Hola Gabiliante, la idea de un martillo inútil en un mundo de personas mancas que luego desarrollan dos brazos gracias al vino y a unas células llamadas "darvinitos" es una genialidad absurda pero con una lógica interna impecable, un texto muy logrado que mezcla ciencia ficción, sátira social y una pizca de filosofía de la técnica. Abrazos desde Venezuela

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  9. Jamerio o la piedra filosofal. ¡Qué grande, jamerio!
    Jajajajaja Me ha encantado. Has creado un universo imaginativo alucinante.
    Bravo!

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  10. También podría haber producido un cambio en la música.
    Limitando al uso de instrumentos con armónicas, a baterias tocadas como el baterista de Deff Leppard, que sería uno más en ese mundo. Y tal vez a ejercios de piano con una mano, salvo que se juntaran dos pianistas.
    Con esa mutación seguro que surgieron guitarristas, bajistas, violinistas, etc. Y si esta mutación entra en declive, será una minoría entre la cual haya músicos, además de los antes mencionados.
    Saludos.

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  11. A los humanos nos gusta mucho eso de tirar cosas por los aire, misiles, sin ir más lejos... Me pregunto en qué evolucionaremos con el tiempo, si es que tenemos tiempo para hacerlo, claro.

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  12. "Al principio fue el martillo, que no existía..."

    Saludos,
    J.

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  13. Muy ingenioso el mecanismo de que cayesen los clavos directamente al sitio donde debían ser clavados, Y de esa manera no necesitar a dos personas. Ya los estoy imaginando :))
    Un abrazo.

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  14. El relato tiene lo que llamamos Worldbuilding...... literalmente, con los Jamerios fuiste armando pieza a pieza de este mundo que creo esta sin bautizar formalmente, supongo toda civilizacion decente del univer en algun punto de su evolucion tiene que armarse de buenos martillos, sino.... como haria la pelicula de Pink Floid?

    Y seria una pelicula apta para dibraquios, porque hay 2 martillos como simbolo base

    y veo que crearse todo una especie en su propio contexto, ciertas de nuestras palabras pierden sentido, si son seres sin boca y aparato digestivo, comer ya no es una accion posible, los baños estarian en las imaginaciones mas absurdas de aquel pais.

    Yo desde ya lo declaro Tintero de Diamante, que es duro y ni el Jamerio puede romperlo.

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Aunque lo parezca, no todo es tan negro.

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