viernes, 22 de mayo de 2026

EL DOPPELGÄNGER

Hoy os traigo un relato que formara parte del próximo libro de nuestro grupo de escritura EL VICI SOLITARI. El tema sera misterio y cosas sobrenaturales en general. El título importa.


 

Ring, ring.

―Toni, ves a abrir.

―No puedo ahora mismo; estoy con Jona ¿Puedes ir tú?

―Vale.

La esposa de Toni abrió la puerta pero no vio a nadie. Echó un vistazo a ambos lados del porche con el mismo resultado. Finalmente cerró la puerta y volvió a la cocina. La valla exterior no tenía portezuela, pero estaba seis metros separada de la fachada; era raro que los chavales llamaran y se fueran corriendo.

―¿Quién era? ―preguntó Toni mientras bajaba por la escalera.

―Nadie, no había nadie.

Toni se dejó caer en el sofá.

Ring, ring.

La esposa de Toni sacó a cabeza por la ventana de la cocina, que también daba al porche.

―No hay nadie, pero ves.  A mí ya me han tomado el pelo antes.

―¡Joder! Acabo de sentarme ahora mismo…

Ring, ring.

―¿¡Quién es!? ―vociferó Toni desde el sofá, que estaba a escasos cuatro metros de la entrada.

Ring, ring.

―Su puta madre ―susurró Toni para no ser oído. Hundió el mando a distancia en el cojín de un manotazo, y fue a cantarle las cuarenta a quien estaba llamando. Abrió y allí estaba su esposa sin ropa―. Pero ¿Qué coño haces ahí en bolas? ―susurró cogiéndola del brazo. Eran las siete de la tarde y aun había gente paseando por la urbanización. Se asomó y miró a ambos lados como había hecho ella antes. Afortunadamente no había nadie mirando, al menos en la calle. Si había algún mirón desde alguna ventana, seguro que se enteraría mañana en Josie’s―. ¿Se puede saber qué hacías ahí? ―volvió a preguntar, pero no obtuvo respuesta. Entonces se fijó en un tatuaje que lucía justo debajo del pezón derecho. Representaba un pez chapoteando en el agua para no ahogarse, así, en estilo caricaturesco infantil. Le cogió la teta y la levantó para verlo mejor. Ella no se quejó―. ¿Cuándo te has hecho esto? ―No hubo respuesta―. ¿Qué pasa? ¿Te ha comido la lengua el gato?

―Es que me he hecho daño. ―Entonces se dio la vuelta y Toni vio que tenía otro tatuaje en la nalga derecha; el mismo pez pero muerto en lo que parecía el mostrador vacío de una pescadería. En este no se detuvo tanto porque su atención acudió de inmediato a una puñalada abierta que llevaba en el riñón del mismo lado. No sangraba.

―¡Mamá! ―exclamó escandalizado Jona desde la baranda del piso de arriba, que daba justo al salón donde se encontraban.

―¡Niño! ¡Métete inmediatamente en tu habitación! ―gritó con urgencia Toni que ya se estaba encontrando superado por la situación.

―¿Qué pasa con los gritos? ―dijo la esposa vestida de Toni mientras salía de la cocina con la cara ciertamente más pálida de lo habitual―. Cariño, voy a sentarme un poco, que no me encuentro muy bien. ―Pasó por delante de la pareja y se dejó caer en el sofá, del mismo modo que acostumbraba a hacer su marido. En ese momento, como conjurada por la cercanía de la esposa vestida, la puñalada comenzó a sangrar abundantemente―. Al final, ¿Quién era?

Toni no sabía a cuál de las dos mirar.

―Ayúdame, por favor. Me voy a desangrar ―suplicó la desnuda a Toni cogiéndolo con ambas manos por el antebrazo.

La vestida miraba a su marido gesticular como si estuviera hablando con alguien. A estas alturas, la desnuda estaba de pie sobre un charco de sangre. Toni intentaba comprender algo.

―¿Quién era? ¿Es un secreto? ―dijo la vestida, después cogió aliento: ¡Jona! ¡Baja a poner la mesa! ―gritó, y luego continuó bajito: …que yo estoy muy cansada.

―¿Ya puedo salir? ¿Qué hay para cenar? ―gritó desde su habitación.

―¡Ni se te ocurra! ―contestó el padre, mientras llevaba a la desnuda a la cocina para intentar taponar la herida y llamar a una ambulancia.

―Pescado ―susurró la vestida antes de perder el conocimiento.

Cuando Toni salió de la cocina su esposa vestida ya no estaba viva. Cuando volvió a la cocina, la desnuda ni siquiera estaba.

 


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Aunque lo parezca, no todo es tan negro.

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