Este mes toca micro en EL TINTERO DE ORO. PEPE se encarga de dirigirnos y nos demanda que nos pongamos frente a nuestra biblioteca y de la tercera estantería, cojamos el tercer libro y que empecemos nuestro micro con la primera frase del tercer capitulo. A mi me ha salido "Di adiós al mañana" de Horace McCoy. Aunque seguro que en su día lo leí, no estoy muy seguro, así que voy a volver a hacerlo porque hace mucho que no leo policiaco. mi texto no tiene que ver con él, solo la frase en cursiva del principio.

AQUÍ podéis encontrar el resto de treses
Nos dirigimos hacia el corazón mismo del pueblo, hacia un garaje del barrio comercial. Allí alquilaríamos un coche. Cuando ya se divisaba, sonó un piribí, como cuando un móvil se apaga, y se fue la luz. Eran las 15:00 y se fue la luz.
Holiday se agarró a mi brazo:
―¿Qué pasa?
―Ni idea ―contesté―. Vamos al garaje. Hacia allá. Estábamos cerca.
―Es que no veo nada.
―Tranquila. Ya voy yo.
Buscamos a tientas un banco de los que habíamos visto que había por el paseo. Pero en cuanto Holiday se sentó, dio un respingo y volvió a agarrarse:
―¡Hay alguien!
―¿Hola? ―inquirí―. ¿Hola? ―No hubo respuesta. Palpé y allí había sentado un tío con sombrero―. ¡Oiga! ―Nada, ni un solo movimiento.
―Vamos ―suplicó Holiday.
Una luz débil se veía dentro del garaje. Era azulada y pulsante. Entramos. Llegamos a una pequeña habitación llena de monitores. Frente a ellos había un policía dormido. Roncaba. Llevaba pistola. Le sacudí suavemente de un hombro:
―¿Hola? ―Nada. Como el otro. Le sacudí más fuerte y entonces saltó de la silla y echó mano a la pistola.
―¡¿Qué pasa?! ―gritó. Tardó unos segundos en acomodarse a la situación― Ah, perdonen. Me he dormido. ―El policía echó mano de una llave megavoltaica de cuchilla, del más puro estilo steampunk, y la accionó. Una serie de arcos voltaicos precedieron a una abrumadora inundación lumínica que pilló a nuestras pupilas desprevenidas―. Pasen a la salita. Mi compañera les atenderá.
Una chica que no habíamos visto al entrar, vestida igual que el policía, nos atendió. Fuera había vuelto a salir el sol.
Muy intrigante. Un beso
ResponderEliminarEs que tal vez eso pase cuando uno muere y va al purgatorio, la luz de los pecados propios nos enceguece.
ResponderEliminarEso de que volviera a salir el sol es intrigante. Pero en el relato hay frases que lo son mucho mas. Abrazo
ResponderEliminarOstras, Gabiliante, qué relato más intrigante. ¿Qué pasó con las luces? Porque no es una luz cualquiera, el mismísimo sol en persona. ¿Y por qué hay gente que al parecer también se apaga con la luz? ¿Y la policía que no vieron llegar? Altas dosis de misterio en este pequeño thriller de poquísimas palabras. En cuanto al libro propones, pues no lo conocía, pero me lo apunto.
ResponderEliminarUn fuertr abrazo y muchas gracias por participar.