sábado, 14 de marzo de 2026

TELEMARKETING

 Este mes Rebeca, desde su blog LaLocaQueCazabaNubes nos invita a escribir sobre un tema nada de moda. Bueno , un poco de moda ahora que se acerca la Semana Santa. O sea, ya supondréis que se trata de la Religión y sus adyacentes. Pero sus adyacentes (las palabras), no pueden salir en el texto. En concreto: Fe, Religión y Creyente. 

Podéis encontrar el resto de participaciones AQUI

 

―Ave María Purísima.

―Sin pecado concebida.

―Padre, confieso que he pecado.

―¿Cuánto hace desde tu última confesión? ―El pecador sacó su móvil y empezó a pasar páginas hacia atrás―. Debes tener mucho que confesar. ―Pero el pecador no se dio por aludido y continuó; hasta que las páginas se acabaron.

―Es que hace seis años me tuve que cambiar de móvil, así que no sabría decirle.

―Bueno, da igual. Empieza. ―Y se arrellanó en el asiento del confesionario dispuesto a pasar un largo rato de escucha.

―Ayer maté a un hombre ―El arrellanamiento duró poco. El cura dio un brinco. Era su primera vez. No tenía idea de si podía perdonar ese tipo de pecados.

―¡¿Cómo?!

―De un portazo.

―¡Me refiero a que cómo ocurrió!

―De un portazo. ―El pecador se mostraba sorprendentemente tranquilo, mientras que el cura, paradójicamente, no.

―Me refiero a que cómo pudo llegar a pasar eso.

―Es que hace meses que los protestantes venían llamándome cada día, hasta que finalmente les bloqueé. Pero entonces ellos, ni cortos ni perezosos, se presentaron en casa, pero yo…

―Pero ¿de qué protestantes me estás hablando?

―Pues de los protestantes. Nosotros somos los católicos y ellos los protestantes ¿no?

―Ya, sí, continúa… ―concedió el cura ciertamente perplejo.

―Yo le dije que era fiel al catolicismo… ―«Así que hacen telemarketing… e incluso puerta fría… Seguro que por eso perdemos tantos fieles…», pensaba mientras el párroco― …y entonces pretendió entrar pero yo le di un portazo en toda la cara. Y entonces cayó muerto.

―¿Muerto? ¿De un portazo? ¿Seguro que estaba muerto?

―Bueno, me asomé a la calle para ver si alguien había visto algo, y como no, le cogí del pie y lo metí pa dentro. Le eché un vaso de agua por la cara, y empezó a decir cosas sin sentido, y ¿qué quiere que le diga? Para que se quede lelo o en coma, y su familia, me demande y todo eso, mejor lo remato, pensé. Yo creo que aún le hice un favor, pero por si acaso…

―Pero ¿cómo que mejor lo remato?

―Bueno eso da igual. Lo que está hecho, está hecho. ¿Qué penitencia me pone? ―Esto descolocó completamente al cura, que tras pensarlo un poco sentenció, no demasiado convencido de si obraba bien:

―Debes vender todas tus posesiones y entregar la mitad a la familia del finado y la mitad a Cáritas o alguna otra organización de ayuda humanitaria. Y debes retirarte a vivir como un anacoreta en una cueva, sin contacto con la civilización, durante diez años.

―¿Diez años?

―Es un pecado mortal ―se justificó.

―¡Uno!

―Uno ¿qué?

―Un año.

―Que esto es una penitencia. No es negociable. ―El pecador se lo pensó un poco antes de sentenciar:

―Pues me parece que al final me voy a pasar a los protestantes, a ver si son menos exigentes ―concluyó mientras se genuerectaba, se daba la vuelta y comenzaba a desfilar.

―No olvides decirles que la víctima era protestante ―le recordó el cura cuando ya casi no le oía. «Ahora tendré que confesarme yo también. Seguro que hemos perdido un fiel por mi culpa», pensó.

 


Y aquí el banner de LECTOR CERO



2 comentarios:

  1. Qué bueno, amigo. Me has hecho reir imaginándome la cara del cura al oir esa confesión de algo tan grave pero que el pecador la cuenta con total normalidad. Y el final, es también risible: el cura confesándose por haber propiciado la fuga del pecador hacia el bando enemigo, je, je.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Te felicito genial, has logrado arrancar sonrisa, porque visualizo la escena y no es para menos.
    El protestante al final le salió caro.
    Un besote grandote, feliz finde.

    ResponderEliminar

Aunque lo parezca, no todo es tan negro.

Entradas populares