Este mes LIDIA CASTRO NAVAS, nos proponed desde ESCRIBIR JUGANDO, su habitual reto de micro de cien palabras, en cuyo contenido deben aparecer tres elementos. A saber: un laberinto, unas zapatillas aladas, y unas pinturas rupestres.

Podéis encontrar el resto de micros AQUI
El grupo arqueológico había recorrido un kilómetro por aquel laberinto de cuevas sin descubrir ninguna otra pintura más, cuando vieron una grieta. Heuresis y sus cuarenta kilos eran la única posibilidad. Tras avanzar cuatrocientos metros por aquel desvío, descubrió un ensanchamiento.
Había una pintura larguísima. La examinó detenidamente. Llamó su atención un cazador más pequeño que el resto que calzaba algo. Al final de la pintura vio una luz. Avanzó hacia la salida y justo allí encontró unas pequeñas deportivas aladas. Se las calzó y eran de su talla. Salió y un bisonte le pasó rozando a toda velocidad.
Pues con sus zapatillas aladas ya podría haber alzado el vuelo y dejar al 🦬 fuera de juego bajo sus brillantes zapatillas y el animalejo sobrepasado.
ResponderEliminarUn abrazo, Gabi, feliz finde
Hola Gabiliante, qué gusto verte en el reto de Lidia. Me encantó tu propuesta, con los elementos del reto bien hilados. Heuresis hizo honor a su nombre, ya que buscando, encontró, no solo la pintura sino las zapatillas. Sin duda la cueva tiene magia y la prueba de ello es el bisonte que le pasó rozando a gran velocidad. Nos haces "ver" la historia de una forma vívida. Felicidades.
ResponderEliminarFantástico, con esa salida alada.
ResponderEliminarAbrazo.
Yo quiero otras zapatillas como esas y me voy a la prehistoria yaaaa
ResponderEliminarEl pequeño Heuresis ha encontrado, por fin, su destino en la vida... Por cierto,¿pequeño o pequeña?, Heuresis era la musa de la, ¿fantasía? Vale, ya lo entiendo ;)
ResponderEliminarHola, Gabi. Vuelves al reto y lo haces con una historia que mezcla la realidad y la fantasía. ¿Tal vez esas zapatillas aladas eran mágicas? Parece que sí, que transportaron a la protagonista hasta otra época. Muy buena propuesta. Muchas gracias por tu aportación al desafío de este mes. Te espero en el próximo. Un abrazo.
ResponderEliminarCuánta magia en esas zapatillas! jeje Un abrazo, Gabi
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarEran las zapatillas del bisonte, sin dudas.
ResponderEliminarSaludos,
J.
Un viaje al pasado, sin duda el descubrimiento más impactante. Lo malo es que el resto de la expedición no se enterará, je, je.
ResponderEliminarUn abrazo.
¡Bon voyage!
ResponderEliminarPues a correr... y volar, si cabe. Puedes ser pequeño de tamaño y alcanzar lo inalcanzable, si te lo propones.
ResponderEliminarMuy buen relato.
¡Qué bueno, Gabi!
ResponderEliminarMe encantó la naturalidad con la que escribes este micro, lleno de intriga al principio y de sorpresa al final. Me gustó mucho como describes la investigación arqueológica, la pintura rupestre y ese giro final con la protagonista viajando a la Prehistoria y cómo le salvan la vida las deportivas aladas. Muy original y divertido. ¡Un abrazo!