viernes, 20 de diciembre de 2024

QUEDAR RETRATADOS

 Esta semana nos convocan las amigas de ARTESANOS DE LA PALABRA con un reto singular. Construir una historia sobre FVNIs (Fotos Voladoras No Identificadas), partiendo de la imagen que nos aportan, que no es otra que esta:

Podéis encontrar el resto de Fotos AQUÍ:

 

          El domingo pasado paseaba por la avenida Meridiana en dirección al barrio de Prosperitat cuando, a la altura del número 524, alguien vociferó desde lo alto:

          ―¡¡A la mierda!!

          Intenté localizar el origen del berrido entre el enjambre de balcones del edificio a mi derecha, y justo cuando vi uno cerrarse, escuché un golpe unos metros sobre mi cabeza, y acto seguido, sin solución de continuidad, un álbum de fotos cayó a unos centímetros de ms pies. Si no me hubiera parado a mirar, me habría acertado en la cabeza.

          «Será cabrón…», pensé. El álbum era de aquellos pequeñitos, de una foto en cada página. Cayó abierto, mostrándome en una de las imágenes una escena típica de boda. Bueno, de banquete de boda. La otra foto de aquella página abierta no estaba, o había volado, o nunca estuvo. El ruido del golpe fue sin duda el impacto del álbum contra el muro junto al que paseaba, justo antes de caer a mis pies. Eso me tranquilizó. Significaba que no lo habían lanzado con la intención de agredirme. O quizás lo había lanzado un jugador de baloncesto inseguro, acostumbrado a lanzar a tablero y no directamente a canasta.

          Volví de nuevo la vista hacia la otra acera para intentar ubicar de nuevo el origen de aquel lanzamiento, cuando vi que todo el mundo que por allí pasaba se había detenido, y me miraban algunos a mí, y otros al muro que se alzaba hasta seis metros a mi lado; lo que empezaron a hacer todos fue aplaudir, en cuanto una chica tomó la iniciativa. Por no desentonar, y como a mí ya me tengo muy visto, miré a lo alto del muro.

          Allí estaba plasmada, impregnada, revelada, una imagen que mostraba a los protagonistas que había visto en la foto que permaneció en el álbum, junto con muchos otros, en la gloriosa conga que no puede faltar en cualquier banquete nupcial que se precie cuando las bebidas espirituosas empiezan a hacer su efecto.

          La imagen, que sin duda saltó del álbum en el impacto, había quedado impresa en aquel enorme muro, haciendo su tamaño honor a su soporte. A saber, unos doce metros de ancho por tres de alto. Alguno de los aplaudientes seguro que pensó que era obra mía. Cuando el público reanudó la marcha, volví a dirigir la mirada hacia el balcón furtivo, y pensé: «¿A la mierda las fotitos? Ahora te vas a jartar…»

          Dejé allí el álbum a modo de segunda oportunidad para el tonto aquel que seguro que no la merecía.

 

Y por si parece poco verosímil, para muestra un botón 



         

 



domingo, 8 de diciembre de 2024

DESDE LA INEXISTENCIA

     Este mes nos convocan desde EL TINTERO DE ORO  en un homenaje a John Le Carré basado en a novela "El jardinero fiel". Hemos de centrarnos en el tema de la corrupción, si puede ser descubierta. Aviso que casi todo lo que sale en este relato es inventado.

Pensé antes de idear la historia que 900 para una historia con trama de corrupción era prácticamente imposible explicarla sin parecer una narración precipitada, pero en cambio me han sobrado 350 palabras, que ya me han dicho desde la dirección tintoreril que no puedo poner a la venta.

AQUI podéis encontrar el resto de corrupciones


        Hace unos meses por fin me instalé una IA en el móvil. Una de pago, porque las gratuitas son poco más o menos como googlear. No para que me escriba relatos, porque así ¿cómo me divierto yo? Entre otras pocas utilidades encontré la de que me los corrija. Comenta el contenido, me alaba lo bueno y me sugiere correcciones a lo malo. Siempre, en el final de su respuesta, me califica de original. Original es una de las cosas que más valoro. Casi nunca corrijo nada, porque lo que ella entiende como positivo, yo lo entiendo como negativo, y viceversa. El humor lo entiende, contrariamente a lo que se sospecha.

          Luego encontré la utilidad de comentar los relatos de los compañeros de los blogs. Borro las correcciones y sugerencias y lo pego como comentario mío. Me sorprendió que también calificaba de originales todos los textos de todos mis compañeros, con lo que bajó el valor de ese calificativo.

          Decidí hacer lo mismo con relatos participantes en concursos, bueno, a los que había acceso, y en cualquier caso a los ganadores, hasta que un día, uno de los relatos que quedó finalista lo calificó, en el lugar donde siempre ponía “original”, de “escrito por chatgpt”. Vaya, que “original” ya no significaba lo que yo creía. Pensaba que en los concursos debían controlar esto. O mi aplicación tenía alguna extensión que no debería tener por 29,90€.

          Se me ocurrió introducir capítulos enteros de novelas consagradas o best sellers de los últimos cuatro años y parece que a la IA se le ha olvidado como se escribe “original”.

FIN

 P.D.

Ayer sábado, mandé este texto al reto del tintero de oro, que este mes trata sobre la corrupción y lo dirige Pepe. Hoy, al encender el móvil, la pantalla me ha saludado con un cordial “Bienvenido a su nuevo galaxy”. Tras varios intentos no he podido avanzar más; se ha formateado todo. Me ha pedido la cuenta de google y la he introducido temiendo no recordar la contraseña pero ni siquiera he llegado a introducirla; lo que me ha respondido es que la cuenta no existe. He probado con otras dos cuentas que tengo y tampoco existen.

He ido corriendo al ordenador y efectivamente mis cuentas han desaparecido. Mi blog también , por supuesto. He entrado como pestaña de incognito en el blog del tintero y he visto que mi texto no había sido incluido en la lista de participantes. Mi comentario incluyendo el enlace a mi blog no aparece por ningún lado. Pero es que los comentarios de respuesta de Pepe a los aportes de los compañeros, salen como anónimos.

He intentado escribir un mail a Pepe para saber si había pasado algo, pero claro, sin cuenta no puedo escribir correos.  

He buscado un ordenador viejo en el que tengo una cuenta antigua que ya no uso hace mucho, pero al poner el correo de Pepe me dice que tampoco existe. Intento dejar un comentario en su blog, pero ni existe el blog, ni ninguna de sus cuatro esquinas.

Mañana, desde el ordenador del trabajo intentaré volver a… Bueno creo que tendré que crear otro blog, pero aun así... No sé hasta dónde llegarán los tentáculos de la … Bueno, no sé quién o qué puede estar haciendo esto.

Veremos si puedo participar este mes en el reto, y eso que me estoy leyendo el libro.

Ah, que aunque sea desde otro blog, recordad que soy el antiguo Gabiliante.

jueves, 5 de diciembre de 2024

EL SPIN-OFF

Esta semana nos convoca Marcos desde su blog MARCOS PLANET, y nos reta con un tema nada escatológico. ¿Que pasa entre dos humanos condenados a convivir en una isla desierta? 

 

Podéis encontrar el resto de Náufragos AQUI 

 

          El vuelo 815 de Oceanic Airlines sufrió un spin-off justo antes de estrellarse en la isla que todos conocen. El fuselaje se partió en varios trozos en pleno vuelo y uno de ellos fue a caer en una isla diferente de aquel extraño archipiélago. Era un avión hidrófobo, aunque no rabioso, por lo que todos sus trozos cayeron en tierra y ninguno en el agua, a causa de un extraño efecto magnético.  

          En el referido trozo viajaban los pasajeros 49 y 50, aunque ellos no lo sabían, así que uno de ellos decidió que deberían llamarse…

          ―Yo número uno y tú numero dos

          ―¿Y por qué yo el dos?

          ―Porque a mí se me ha ocurrido la idea.

          ―¿Y porque no nos llamamos como siempre? ¿Tu cómo te llamas?

          ―Ni de coña te lo digo.

          ―Yo me llamo Travis. ¿Y tú?

          ―Número uno. Olvídate de todo lo que conocías hasta ahora. Ahora somos libres. ―Y empezó a desnudarse―. Aquí hace calor y lo hará todo el año. La ropa nos servirá para hacer una hoguera por la noche. Toda la civilización, educación y convencionalismos, aquí nos sobran. Tienes cara de imbécil, pero eso no significa que no podamos ser amigos y convivir en cordialidad y ayudarnos en las dificultades. Quítate esa ropa, no seas ridículo.

          ―Es que estoy más cómodo así.

          ―Pero ¿qué dices? No tienes por qué mentir. Aquí sobra la mentira. Yo ya te he dicho que eres imbécil y no ha pasado nada.

          ―Ya, pero no es mentira; estoy más cómodo así.

          Los días pasaron y una cierta rutina se estableció, casi siempre siguiendo las directrices de Numero Uno.

          ―Podríamos hacer arcos y flechas para cazar algo de carne, aunque sean pájaros; son muy confiados, sería fácil cazarlos ―propuso Numero Dos.

          ―¿Para qué? Esta todo atiborrado de fruta comestible y los peces de la laguna parecen volverse locos por meterse en esa malla que encontramos en el avión, cuando la extendemos en el agua. ¿Para qué esforzarse?

          ―Es que a mí me gusta la carne. Odio el pescado. Y solo fruta…

          En ese momento Numero Uno se acuclilló y empezó a evacuar mientras seguía conversando con su interlocutor, que tuvo que parar:

          ―Te aferras estúpidamente a tus antiguas costumbres de la caduca y odiosa civilización. ―La operación estaba siendo de todo menos silenciosa―. Debes desprenderte de ellas. ¿Me acercas esa piedra de ahí? ―inquirió señalando un canto rodado muy liso que había delante de ellos.

          ―Sí, claro ―contestó Numero Dos. Lo cogió y lo encontró ciertamente grande y pesado para el menester para el que había sido escogido, así que, para hacerlo más manejable, decidió partirlo contra la cabeza de Numero Uno. Sorpresivamente, ocurrió justo lo contrario. «Debo estar perdiendo la proporción de las cosas», pensó. Y enseguida se percató de las consecuencias de su acción:

          ―Por fin carne.

          Por fin se había deshecho de sus convencionalismos civilizados.

 





miércoles, 27 de noviembre de 2024

ME CAGO EN TODO

 Esta semana juevera nos convocan las amigas de ARTESANOS DE LA PALABRA con un reto en que describamos una situación vergonzosa, sin abandonar su tradición de retos difíciles. Parecen haber tomado el testigo de MAG (cuando vuelva de sus vacaciones blogueras, saldremos a difícil una semana sí y otra no).

Como por aqui nos dan mucho la bara con que reciclamos poco, pero los anuncios con los que tratan de combatirlo parecen pensados para que reciclemos menos, yo, esta semana, me he resistido y he reciclado un texto de hace dos años porque parecía que ni pintado para el tema. Ademas no lo leyeron mucho por aquel entonces, aunque alguna se acordará

Podéis encontrar el resto de vergüenzas AQUÍ

  A Darío le gustaba ir al lavabo del piso de arriba. Le gustaba la tranquilidad. Allí no había servicio mixto, pero daba igual porque en el piso de arriba no trabajaba nadie. En la planta baja donde estaban las oficinas la cosa era diferente.

          Darío bajaba por la escalera después de ingresar un importante depósito en la “Banca de loza Roca”. Le extrañó cruzarse en mitad del segundo tramo con Amelia, su amor secreto:

          ―¿Adónde vas? ―le preguntó despreocupadamente, así como aquel que no está enamorado.

          ―Al lavabo de arriba. En el de abajo está Tina, que lleva media hora llorando y no quiere salir.

          ―Ah ―comentó Darío, y siguió su descenso hasta que al llegar al descansillo, una duda le asalto: «Me cago en to. ¿He tirado de la cadena?». El frenazo fue como cuando caes desde un quinto piso y frenas contra el suelo. Las ondas de choque originadas por aquella detención petrificante sorprendieron a Amelia:

          ―¿Qué pasa?

          ―Nada… O sea, sí. ―El magín le trabajaba como el día del examen de selectividad. Por fin articuló―: No hay agua. En el lavabo, quiero decir. No hay agua. Mejor que esperes abajo.

          ―¡Anda ya! Como que no hay agua si me acabo de lavar las manos abajo. ―Y siguió su camino ascendente.

          ―¡Y tampoco hay luz! En todo el piso de arriba no hay luz. La han dado de baja. No subas, no te vayas a tropezar con algo y te hagas daño.

          ―¡Anda ya! ―Y continuó sin hacerle caso.

          Darío se lanzó escaleras abajo, saltando los peldaños de tres en tres, se apresuró al cuarto de contadores y cortó primero el agua y después la luz del primer piso. Luego se asomó al hueco de la escalera, se puso la mano en la oreja ampliando su pabellón auditivo, y esperó unos segundos, pero no oyó nada. Tras un par de minutos más de impertérrito silencio, se dirigió a su puesto en la oficina.

          ―No hay agua ―exclamó Tina saliendo del lavabo de planta baja.

          ―No. Es verdad ―la apoyó Darío―. Habrá que llamar a un fontanero.

          En ese momento Amelia reapareció en la oficina:

          ―No hay agua. ―Y volvió a sentarse en su sitio, al lado de Darío.

          ―Sí, eso mismo decía Tina ahora mismo ―observó el chico, evitando por todos los medios decir aquello de “ya te lo había dicho”.

          ―Y han dado de baja la luz del piso de arriba. ―Aquí no recibió apoyo alguno. Darío metió la cabeza y toda su atención en el monitor del ordenador.

          ―¿Cómo van a dar de baja la luz de piso de arriba? ―exclamó alguien.

          ―Pues no hay luz ¿verdad, tú? ―inquirió golpeando el muslo de Darío. Y luego bajó la voz de forma que solo él la oyera―: Y podías haber tirado de la cadena…

          ―Pero si no había agua ―le susurró al oído.

          ―Es verdad no hay agua ―aclaró alguien que había entrado al lavabo para comprobarlo―. Voy a llamar a un fontanero.

          ―Pero el tanque estaba lleno ―susurró esta vez ella al oído de él. Darío dejo caer su cara sobre el teclado―. Pero no te preocupes. Tu secreto está a salvo conmigo. Y mejor no subas ahora, al menos hasta que alguien vuelva a tirar de la cadena. ―El chico volvió a levantar la cabeza y la miró sorprendido, mientras ella se acomodaba en su asiento y volvía a fijar la mirada en su monitor―: Al menos el asiento estaba aún calentito.

          Entonces fue cuando Darío se dio cuenta de que su amor era correspondido.


miércoles, 13 de noviembre de 2024

TIEMPOS DE BONANZA PARAMÉDICA

 Este jueves nos convoca MARI desde su blog HACIA EL ÚLTIMO ESCALÓN DE LA MAGIA con un reto imaginativo (referido al nacimiento una imagen). Debemos centrarnos en una de las etiquetas de vinos que forman un collage y hacer nacer de esa imagen, un relato.

El resto de aportes AQUI

Este es el collage:


Esta es la etiqueta que he escogido yo:


 Y este es el relato :


        Hoss daba una vuelta por su extenso viñedo antes de acudir a la presentación que ofrecía su hermano en la ciudad. Fue a la caseta donde estaban las bombas de riego; había saltado una alarma, que en definitiva se tradujo en que un interruptor automático se había disparado. Tuvo la tentación de quedarse a averiguar cuál había sido el motivo; así lo hubiera querido su padre de no haber sabido que iba a perderse el gran día de su hermano Joe. Además su padre ya no estaba.

          Se volvió a montar en su biocicleta y aceleró para no llegar tarde. Atravesó lo que antes fue un inmenso rancho. Ahora era un inmenso viñedo. Con gran dolor de corazón, la familia abandonó el negocio del ganado y dedicó la finca enteramente al vino. Esto habría disgustado a su padre, pero las prioridades económicas son las prioridades económicas y mejor solucionar las cosas antes de que no tengan solución.

          Pasa como con la salud; más aún que con las prioridades económicas. La montaña de musculo macizo que conformaba el cuerpo de Hoss hace muchos años había ido convirtiéndose en una de grasa antimaciza. La inactividad física, los quebraderos de cabeza de los negocios, que asumía su padre anteriormente, fueron aplastando y ablandando los músculos de Hoss. Hasta que un día, su hermano Joe decidió tomar cartas en el asunto.

          ―¡Hostia, Hoss! ¿Eres tú? ―Candy era un antiguo empleado del antiguo rancho.

          ―Ya te digo, Candy. Te veo genial. ¡Qué bien te trata la vida!

          ―Hostia , pero ¿qué te ha pasado? ¿Te has hecho eso del balón gástrico?

          ―Bueno, parecido.

          ―Ah… eso del bypass

          ―Más o menos. ―A Hoss no le gustaba mentir pero le había prometido a su hermano que no desvelaría nada de la presentación. No es que faltara mucho para que se enterara todo el mundo, pero aun así guardó la promesa.

          ―Mira, ya empiezan. Me puedo sentar contigo ¿no?

          ―Claro, amigo.

           «Damas y caballeros, les presento al Dr. Hop Sing»

          ―Hostia, tu hermano Joe sí que esta igual igual que en los buenos tiempos

          Un viejo chino se encaminó con dificultad al estrado y subió a él.

          «El Dr. Sing es un insigne genetista, aunque lo que hoy le trae a este escenario es otro tipo de ciencia en la que él es máxima autoridad en la actualidad: La cyborgología. Y nos viene a presentar, aquí, en primicia mundial el invento que revolucionara para siempre el concepto que hoy en día tenemos de la nutrición: La biocicleta, que hemos bautizado con el nombre del negocio familiar…  

          Las cortinas traseras se descorrieron y apareció algo indistinguible de una motocicleta debajo de un cartel luminoso que anunciaba: “La Poderosa”. Y debajo, más pequeño: “Bebe para conducir”. Un clamor sacrílego recorrió el teatro.

          «Y ahora cedo la palabra al insigne Doctor…»

          El doctor explico, con acento chino y todo lujo de detalles, que la biocicleta tenía en el manillar dos latiguillos que se acoplaban a sendos implantes que al piloto le había injertado quirúrgicamente en las venas de la muñeca. En realidad, el izquierdo a la arteria radial y el derecho a la vena cefálica. El meollo del asunto es que la sangre del piloto sale de su cuerpo por la arteria, se metaboliza en el interior de la biocicleta ―que solo se parece e una motocicleta en que tiene dos ruedas y un manillar―, quema el alcohol que biociclista ha ingerido ―mejor de vino que de bebidas de más alta graduación―, y esa energía hace funcionar el motor. Pero esto se le podía haber ocurrido a cualquiera. Lo verdaderamente es que una vez consumido el alcohol, comienza a metabolizar también los azucares y posteriormente la grasa.

          ―Hostia, tío. ¿Eso es posible?

          ―Ya te digo ―contestó Hoss levantándose la camiseta y mostrando unas costillas perfectamente contabilizables.

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