martes, 13 de febrero de 2024

VAYA MIERDA

 Este mes EL TINTERO DE ORO nos invita a explayarnos con un texto referido a Italo Calvino y su novela El vizconde Demediado. Se trata básicamente de dividir al hombre en dos, la parte buena y la mala. Yo he segregado una parte de cada uno de los protagonistas y lo que ha quedado ha sido lo malo; lo bueno,  o más bien lo que equilibraba a lo malo, como pasa con las noticias, carecía de interés. AVISO a navegantes, que lo menos escatológico de este texto es el título.

Podéis encontrar el resto de aportes AQUI


 

          Michael y Larry eran mulatos; al menos ayer.

          No se conocían; al menos ayer.

          Ambos vivían en Boston; al menos ayer. Pero hoy las cosas van a cambiar. Y además hay elecciones.

          Esta mañana, nada más levantarse Michael sufrió un apretón que lo llevó presurosamente al wáter. Después de evacuar y antes de tirar de la cadena vio que su zurullo había aterrizado en el plano inclinado, retorciéndose y rompiéndose caprichosamente para formar algo parecido a un muñeco. Un muñeco blanco. Michael era demócrata. Al girarse, y antes de consultar en internet qué patología conducía a cagar blanco, vio en el espejo del baño que ya no era mulato. Era negro. Pero negro que te cagas. Como el chocolate del 99%.

          Larry también sufrió su correspondiente apretón, pero su muñeco era negro. Pero no de un negro normal. De un negro oscuro como si se hubiera bebido un cubo de tinta de calamar, pero sin habérselo bebido. Larry era republicano y su reflejo en el espejo era el de un blanco; resultaba un poco raro ver sus facciones de mulato en un rostro blanco. Además era un blanco de tono nórdico, no un blanco cualquiera. Como una tableta de Milkybar.

          Michael, libre de todo mestizaje, se dirigía resuelto y confiado al colegio electoral. Sin ninguna de las dudas que ayer le constreñían respecto al sentido de su voto. Hoy ya tenía plena confianza en su presidente y en su reelección. Todas la habladurías sobre la escasa capacidad del máximo mandatario de su país habían dejado de tener sentido.

          Larry, libre también de todo mestizaje, se dirigía también a votar. Exento ya de toda duda, que ayer se centraban en los esfuerzos que había hecho el actual presidente por nivelar las desigualdades interraciales, había decidido mantenerse firme en su decisión de votar republicano. Las desigualdades le traían al pairo; ya no era mulato. A pesar de su peinado afro, seguro que mañana le subirían el sueldo.

          Han ganado los demócratas y, primero los resultados electorales, y luego los disturbios que arrasaron todas las grandes ciudades, eclipsaron cualquier noticia sobre el color de las evacuaciones matutinas de los ciudadanos del país.

          ―Apaga de una puta vez la tele y ponme un whiskey, Wayne ―ordenó Larry al camarero―. Estoy hasta los cojones de ver al puto viejo paralítico ese que no se acuerda ni de cómo se llama.

          ―Tranquilízate, Larry. Hay más gente que quiere verlo. ―Wayne, aunque había cagado blanco esa mañana, era republicano.

          ―Los cojones, me voy a tranquilizar. ¿Tú te crees que vamos a aguantar cuatro años más al subnormal este alzheimerico,      que seguro que lleva pañales porque ya no se debe ni poderse aguantar los pedos? ―vociferó para que todos los del bar lo escucharan―. Wayne, ¿no me jodas que has votado demócrata?

          ―Un poco de respeto, que también es tu presidente ―dijo una voz desde el rincón más oscuro del bar. Era Michael, que se mimetizaba con las sombras. Los ojos le delataron.

          ―Los cojones, mi presidente. Será el tuyo, negro de mierda.

          “Negro de mierda” se lo habían dicho muchas veces cuando era mulato, pero nunca le había afectado demasiado. En cambio ahora, sin pararse a pensar si lo que había cagado por la mañana podía influir en su comportamiento, se lanzó como una furia contra Larry, derribándolo del taburete. Luego cogió una botella de la barra, la rompió contra el borde y cuando se la iba a clavar a Larry en el cuello, Wayne disparó por debajo de la barra. El frontal de madera amortiguó la bala pero no lo suficiente para perdonarle la vida a Michael. Larry se levantó y recolocó su taburete un poco más allá, porque el sitio donde estaba antes, ahora estaba ocupado.

          ―¡Que desperdicio! Imagínate que los demócratas hayan ganado por el voto de este desgraciado; que además, ahora se ha librado de tener que aguantar su gobierno. Te lo podías haber cargado antes de votar.

          ―Es que nunca había venido por aquí.

          ―Lástima... ―Luego miró a ambos lados para cerciorarse de que no había nadie lo bastante cerca―. Oye, esta mañana me ha pasado algo un poco raro…

          Afortunadamente, todavía hay mucha gente que caga marrón, aunque cada vez menos.



martes, 23 de enero de 2024

EL EMPUJADOR

 Este jueves nos convoca Mag desde su blog LA TRASTIENDA DEL PECADO y nos lleva de la mano para construir un relato de terror en formato epistolar. Creo que me he saltado un poco la s normas porque cuando iba a publicarlo me he dado cuenta de que el texto tenia que venir introducido por un parrafo concreto. Por contra, esta vez he respetado la norma de las 350 palabras.

Podéis encontrar el resto de textos AQUI


            Hola grandísimo hijodeputa sin nombre:

          No sé si tienes nombre o no, pero sé quién eres. Tampoco sé si los fantasmas o los espíritus o lo que sea que seas, leéis cartas; si podéis abrir el sobre y desplegar el folio y eso. Espero que sí, y que si no, al menos entiendas el espíritu de lo que aquí pone, ya que me he tomado la molestia de desplazarme hasta la puerta del faro abandonado, para echártela por debajo de la puerta.

           Soy el hermano de Travis. A mí no me conoces pera a él seguro que sí. Era el que estaba de farero cuando aquella catástrofe de hace cuarenta años. Aquella que provocaste apagando el faro aquella noche. Aquella que provocó tantas muertes. Aquella de la que mi hermano se sintió tan responsable. Todos dicen que el sentimiento de culpa le hizo tirarse por el hueco de la escalera de caracol que sube hasta el foco, pero yo sé que fuiste tú quien lo empujó. ¿Qué necesidad había? ¿Los fantasmas necesitáis coartadas?

          A partir de ahí fue fácil convencer al mundo de que era el fantasma de Travis el que habitaba en el faro; el que atrajo a todos aquellos turistas primero, curiosos chafarderos después, y estudiosos de lo paranormal al final, muchos de los cuales acabaron igual que mi hermano. Pasados los años el pueblo se convenció de que aquella fama era más perjudicial que beneficiosa.

          Finalmente, hace unos meses, el Ayuntamiento tomó la decisión correcta, y mañana es el gran día. Y te escribo esto para que sepas que seré yo el que maneje la excavadora.

          Hasta nunca.




miércoles, 10 de enero de 2024

A ESO Y NO A OTRA COSA

 

Esta semana juevera nos convoca NEOGÉMINIS para escribir un texto basandonos en una de las imagenes nostalgicas que nos propone. Poco antes de publicar el mio, veo que el titulo del reto es "rastros de una existencia, o sea que mi relato se va a acercar a lo solicitado pero no da en el mismo blanco, un poco de refilón...

La imagen escogida es esta, una foto magnífica:

Podéis encontrar el reto de rastros AQUI

 

          La parte más fresca de la casa de mis abuelos era la escalera, por eso pasaba algunos ratos allí sentado, sobre todo a la hora de la siesta. Acariciaba el filo desgastado del borde de madera del escalón. Era la cosa más suave que había tocado. No era exactamente suave, era… otra cosa. Luego me llevaba la mano a la nariz y olía a… no era exactamente a lo que olía allí. Olí la pared vieja, mal alineada con desconchones del encalado azulado, húmeda, pero tampoco era exactamente a lo que olía allí. Pensé que olía a mis abuelos; ellos olían parecido pero tampoco era lo mismo. La baranda encastada en la pared tampoco olía igual. Luego pensé que era olor a casa vieja pero en las habitaciones no olía así; un poco parecido pero no mucho. Cada habitación olía distinto y muy diferente del salón-hogar-cocina.

          Un día fuimos a visitar a una prima de mi madre, que vivía en otra casa vieja. En cuanto nos abrieron la puerta me vino ese olor; este sí que era el mismo. Pero cuando pasamos al comedor ya no. Jugué con mis primos por varias habitaciones, subimos al cabalto y bajamos a la bodega, pero en ninguno de esos sitios olía igual.

          Cincuenta años después, en una ciudad moderna, fui en visita profesional a una casa vieja; de vecinos, no “unifamiliar” como la de mis abuelos. Cuando el portero electrónico me abrió y franqueé el umbral volvió ese olor. La baranda no estaba por el exterior, como en la casa vieja de mi infancia, sino por la parte del hueco. Al llegar piso donde me esperaban, disimuladamente, me olí la mano, pero tampoco olía igual, y mucho menos dentro del piso a donde iba. Cuando me fui de allí fue la última vez que olí a escalera de casa vieja.

          Está claro que cualquier tiempo pasado no fue objetivamente mejor.


domingo, 7 de enero de 2024

JUSTICIA TRANSPARENTE

Este mes en EL TINTERO DE ORO toca microrelato (menos de 250 palabras), MERCHE nos sugiere escribir sobre uno o varios de los colores. Yo he hecho este micro en formato de noticia periodística sobre uno que no es un color, pero casi, y ademas no voy a decirlo, así que hay que adivinarlo.  Es fácil pero por si alguien se despista sobre la lectura, el no-color lo forman las dos primeras silabas de la décima palabra del segundo renglón del segundo párrafo,  y la quinta palabra del tercer renglón del cuarto párrafo quitándole la "n". (Vaya solución; es más fácil adivinarlo)

 Podéis encontrar el resto de Micros AQUI

 

 

¿TERRORISTAS?

          Barcelona, 2 de Enero de 2023. Hemos recibido en la redacción de este periódico un video de lo que unos llamarían justicia, otros terrorismo de baja intensidad y otro terrorismo a secas.

          En el referido documento aparecen cuatro individuos sentados a una mesa frente a la cámara, que nos ha recordado viejos tiempos. Manifiestan pertenecer a un grupo ultrafeminista de acción directa, y reivindican cuatro atentados cuyas consecuencias ya habíamos noticiado, pero no con este carácter.

          Durante los últimos meses han aparecido a las puertas diferentes hospitales cuatro individuos inconscientes a los que se les había practicado una castración química radical. Las castraciones químicas administradas por la Justicia siempre han sido temporales. Posteriormente pudo comprobarse que estos individuaos habían sido juzgados por pederastia o violación con diferentes resoluciones judiciales.

          Los “terroristas”, que portaban su correspondiente pasamontañas, y vestían unas camisetas transparentes sobre el torso desnudo, todos ellos muy bronceados, manifiestan en el video que han debido pasar a la acción violenta, porque la Administración ha resultado ser inoperante o insuficiente, frente al ultraje que supone las agresiones a nuestras mujeres e hijos.

          Las autoridades policiales, que también han recibido el video, centran sus pesquisas en hospitales y centros de estética, porque según han sido informadas por expertos médicos, el bronceado que lucen los “terroristas” tiene toda la apariencia de ser patológico.

          Seguiremos informando.

 

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